Muchos cuentos se han oído a través de la historia sobre nuestra capital Bogotá desde su fundación, nunca fue claro porqué la capital de Colombia fue fundada tan alejada de la costa ya que en esas primeras épocas era verdaderamente aparatoso traer cualquier artículo de algún tamaño o alimentos perecederos de otras regiones, grandes viajes se hacían desde Honda donde llegaba el trayecto del rio Grande de la Magdalena hasta la Sabana en mulas para dotar a la ciudad de lo mínimo. Traer un piano de cola o un mueble grande era una odisea. Bogotá por muchos años fue una aldea.

Durante el siglo veinte la ciudad tuvo un crecimiento importante de población, existen recuerdos de muy buenos alcaldes como Fernando Mazuera Villegas, Virgilio Barco o Andres Pastrana que le dieron vuelcos a la ciudad importantes en vías y en servicios públicos. Desafortunadamente todavía en esas épocas Bogotá seguía siendo una ciudad muy pobre y subdesarrollada, aunque tuvo el mote de la Atenas sudamericana.

La modernidad a Bogotá llegó realmente con los cambios que hicieron en la primera administración de Enrique Peñalosa y Antanas Mockus, ahí vimos un gran desarrollo, empezamos a ver una ciudad mucho más cosmopolita y moderna, mejoró el transporte público con el primer Transmilenio, el manejo del espacio público y la cultura ciudadana entre otros temas. Las finanzas de la ciudad mejoraron ostensiblemente, su calificación de riesgo hoy está en los mismos niveles que la del país.

Después empezó a llegar la oscuridad, vinieron tres administraciones de izquierda por decirlo bien, la de Lucho Garzón, la de Samuel Moreno y por último la de Gustavo Petro, durante estos 12 años si bien no se retrocedió, si se paró en seco la dinámica de la ciudad, la corrupción rampante y la mala administración fueron la orden del día, Transmilenio y la malla vial no crecieron al ritmo que se debía y se perdió todo lo que se había ganado en mejora del espacio público. La ciudad quedó bastante deteriorada.

La llegada del segundo mandato de Enrique Peñalosa dio un respiro, aunque en la primera etapa fue lenta la mejoría, al final se vio la mano de un buen administrador, contrató el Metro, dejo una gran cantidad de obras en proceso y otras tantas programadas, estas últimas las que anda inaugurando la actual administración sin dar el menor merito a su antecesor. Desafortunadamente los egos individuales hicieron otra vez posible que la izquierda ganara en el 2019.

La situación de Bogotá hoy es preocupante otra vez, mi percepción y la de muchos nos lleva a pensar que la planeación no es el fuerte, los cambios súbitos en las políticas, la proliferación de ciclorrutas en las ya pocas vías, su animadversión a que la fuerza pública haga su trabajo frente a los manifestantes violentos, el cambio desordenado de los proyectos de la administración anterior para volverlos de su autoría y el aumento de la inseguridad ha hecho que un grupo de ciudadanos inconformes tomen la decisión de buscar su revocatoria.

Los bogotanos no queremos que nuestra ciudad se use como un escalón más para llegar a la presidencia, no queremos que la ciudad no tenga una planeación a mediano plazo y si queremos que sea una ciudad amable para todos los que la habitamos independientemente de su género, raza o condición.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: diciembre 7 de 2020