Hoy me dio por ese lado, pensar con benevolencia sobre el proceso de paz, creer que fue bueno, que no se pasaron las normas superiores por la galleta; en otras palabras, calcé los zapatos de quienes lo defienden. En verdad, me estaba acostumbrando a que autores de crímenes de lesa humanidad estuviesen impunes, fueran al congreso, participaran en política, se hablara de posconflicto y cosas por el estilo.

Pero al mismo tiempo me dio por escudriñar errores que torpedean la credibilidad y confianza: seguir usando para su partido el nombre Farc confunde; las disidencias, algo normal en todo proceso, siguen llamándose Farc lo que da la sensación de dependencia a sus antiguos jefes; la desaparición del principal jefe negociador, ‘Iván Márquez’, acompañado de otros comandantes de peor conducta; el refugio que Venezuela les otorga y ellos sin pudor aprovechan; y, la tapa, validar la curul en el congreso a un mafioso cogido en flagrancia después de la firma del acuerdo y que, no solo el partido Farc lo apoye, sino la izquierda, no pocos congresistas de otros partidos, la JEP y las cortes santistas mina seriamente el proceso, lo mancilla, alienta la polarización.

Y siguiendo con mis investigaciones encuentro que las disidencias, según fuentes oficiales, las integran 2.700 hombres en armas; paralelamente el Eln, que en 2010 era un cadáver insepulto, hoy cuenta con 2.200 combatientes de los cuales, un alto porcentaje, son ex Farc que cambiaron de brazalete.

Los realmente desmovilizados, pese a los enormes beneficios y prebendas del acuerdo, a duras penas llegan al 50%, estos si merecen nuestro apoyo.

Lo anterior confirma lo que hemos venido afirmando, la espada de Damocles es el narcotráfico. Para ilustrarlo a quienes esta columna llega directamente, las publicadas en otros medios no los reproduce, incluyo un par de mapas: el primero donde están las disidencias confirmadas, y, el segundo, un poco antiguo, donde están los cultivos, estas imágenes muestran una gran coincidencia.

La conclusión es obvia, para lograr la paz solo existe un camino: combatir por todos los medios los cultivos ilícitos. Sin ellos, mueren por inanición las disidencias, el Eln, el Epl, el Clan del Golfo, Los Pelusos y otros grupos ilegales sin ideología, pero que viven de la droga.      

El Rincón de Dios

“Cuando el bien vence al mal, reina el amor y donde reina el amor reina la paz”. Juan Pablo II

@rafuribe

Publicado: junio 21 de 2019