Ante la innegable congestión de los sistemas de transporte público es más que necesario acudir a mecanismos alternativos como la bicicleta para disminuir el riesgo de contagio y reactivar la vida económica. Sin embargo, la miserable asignación presupuestal que se establece en el proyecto de Plan de Desarrollo de Bogotá para el sector seguridad hace que la promesa de promover este medio de movilidad no sea más que una efímera ilusión de papel.

Como tal, para nadie es un secreto que la principal amenaza del Covid-19 es su facilidad de contagio. Por eso, desde la llegada del virus al País se han tomado todas las prevenciones posibles para evitar aglomeraciones. Primero, restringiendo reuniones donde participaran más de 50 personas. Segundo, decretando la cuarentena que ya cumple dos meses.

No obstante, el aislamiento no puede ser eterno y la reactivación económica es una imperiosa necesidad para evitar la pérdida de miles de empleos en la ciudad que es responsable del 25% del PIB y el 43% del recaudo del impuesto de renta de Colombia.

En este contexto, uno de los principales retos que afronta Bogotá es el manejo del sistema de transporte público. En especial, porque tanto el Distrito como la Nación han afirmado que la congestión de este no puede superar el 35% de capacidad.

Esto, en cifras, implica que Transmilenio solamente podría ser usado por 875.000 de las 2.5 millones de personas que moviliza en un día normal y el SITP que transporta a 1.5 millones de pasajeros tendría que disminuir su capacidad diaria a 525.000 individuos.

Lo anterior, implica que 1.6 millones de personas tendrían que dejar de usar Transmilenio y 975.000 el SITP para evitar que el sistema supere el tope del 35%. ¿Cómo se movilizarán?…

Principalmente, existen tres alternativas para responder a esta pregunta. La primera, es implementar el modelo de ciudad 24hs para establecer varios turnos de trabajo en las empresas. Empero, ello implicaría el pago de recargos nocturnos por parte de las compañías que hoy afrontan una difícil situación económica. Asimismo, la puesta en marcha de esta dinámica no ocurre de la noche a la mañana.

La segunda, levantar indefinidamente la restricción del pico y placa y acudir al uso del carro particular, lo cual empeoraría el ya maltrecho tráfico de la ciudad donde sus habitantes pierden 272 horas al año en trancones.

La tercera, es promover el uso de mecanismos de transporte alternativos como la bicicleta. Esta es la mejor opción desde el punto de vista ambiental y físico, pero es la que mayor riesgo representa para los ciudadanos en materia de seguridad.

En efecto, nada más durante abril de este año se presentaron 2.267 hurtos de bicicleta en Bogotá, mientras que en 2019 esa cifra superó los 7.000 casos y de 2016 a 2018 el incremento de este delito fue del 429%. Completamente inútil es tener 80km de ciclorruta cuando no existen las condiciones de seguridad que permitan su uso confiable.

Por eso, el presupuesto que se destine en el Plan de Desarrollo Distrital a este sector es vital para que las personas puedan transportarse en bicicleta con tranquilidad. No obstante, la situación actual en este aspecto es más que preocupante…

De los $109 billones que la Alcaldía de Claudia López proyecta gastar de 2020 a 2024, solamente $1.8 billones son para el sector seguridad. Es decir, el 1.7% del total. Además, mientras que en relación al Plan de Desarrollo de Enrique Peñalosa 2016-2020 el actual proyecto incrementa los recursos en $19.7 billones, al rubro en mención solamente se le adicionan $252mil millones.

En estas condiciones, sinceramente, es imposible pretender que los bogotanos puedan transportarse en bicicleta con tranquilidad. En otras palabras, la paupérrima destinación presupuestal al sector seguridad que pretende realizar la actual administración lleva a los bogotanos a un claro dilema: usar el transporte público y correr el riesgo de contagiarse o movilizarse en bicicleta y asumir el peligro del hurto.

Ojalá que la Alcaldía, y sobretodo el Concejo, analicen a fondo esta preocupante situación y aumenten los recursos para mejorar las difíciles condiciones de seguridad que se viven en la ciudad. La vacuna contra el virus tardará meses, quizá años, y mientras tanto no podemos permitir que la promoción de la bicicleta se quede en discursos de campaña sin respaldo institucional real.

@LuisFerCruz12

Publicado: mayo 20 de 2020