Si se tuviera que definir en una palabra los problemas de Colombia se tendría que resumir en ilegalidad.

Tal vez pertenezco a otro mundo, pero después de vivir y ver lo ocurrido en Colombia durante el transcurrir de mi vida, puedo concluir que el problema estructural de la sociedad colombiana es su vocación para convivir en la ilegalidad.

Hace pocos días leía en los diarios del mundo que Ruth Bader Ginsburg, de 86 años y juez de la Corte Suprema de los EE. UU. fue hospitalizada, lo que generó un terremoto en los cimientos de la administración de Justicia de ese país por su posible retiro lo que le permitiría al presidente Trump, postular su reemplazo.

En Colombia las últimas noticias que tenemos de los magistrados de nuestra Corte Suprema de Justicia son por estar inmersos en escándalos de corrupción, y lo más degradante, un expresidente de la CSJ está detenido. Aquí los mensajes enviados a la sociedad es que estar por fuera de la legalidad vale la pena. Amnistías, indultos, justicia transicional e impunidad son las acciones del Estado colombiano para combatir a la criminalidad a la ilegalidad.

Se necesita no tener los mínimos principios de respeto y acatamiento por el ordenamiento jurídico, por la norma, por la legalidad, para avalar que unos adolescentes y jóvenes mayores de edad realicen actos vandálicos, anárquicos, de pánico, acciones criminales, como mecanismo de protestad. Lo ocurrido en los últimos días en varias ciudades del país es el resultado del debilitamiento de nuestras instituciones democráticas y fundamentalmente del concepto de legalidad.

El país peregrino por la ilegalidad. Los jueces, altas cortes, autoridades de todo orden, docentes, padres de familia y quien son referente de los menores envían diariamente mensajes que invitan a la violación de la norma, a sumergirnos en la ilegalidad. Capitulo aparte merecen los poderosos medios de comunicación que están de caja de resonancia de la ilegalidad. No acatar un policía, un soldado, al mismo guarda de seguridad del edificio o conjunto donde se vive es un ejemplo menor de ilegalidad.  

Las diferencias conceptuales y los problemas sociales no se pueden solucionar con actor que desborden la legalidad, hacerlo no solamente agrava las diferencias y los problemas, sino que elimina el argumento y la razón. Si siguen alimentando el desbordamiento de la cerca que es el imaginario del marco jurídico, de la legalidad, vamos a llegar a un estado donde la defensa será un instrumento ilegitimo, pero valido desde la esfera humana para proteger bienes, honra y la misma vida de quienes pretenden imponer sus aspiraciones individúales y colectivas a través de la violencia.

Haríamos un bien a Colombia si se convoca a la tranquilidad, serenidad y respeto por lo que tenemos y somos, es demasiado lo que se puede perder frente a lo que supuestamente se pude conquistar.

Estamos alertados.   

@LaureanoTirado

Publicado: noviembre 26 de 2019