El domingo 23 de septiembre en el sur de Bogotá, se llevará a cabo un evento que la gran mayoría de colombianos encontramos no solo indignante, sino denigrante. Se trata de un homenaje a “Jorge Briceño” alias el Mono Jojoy, cabecilla de la guerrilla de las Farc y uno de los hombres más violentos, crueles y sanguinarios de nuestra historia. Un innombrable que sembró terror en el territorio colombiano. Este homenaje criminal será organizado dentro del marco del octavo aniversario de su muerte. Háganme el favor.

Tan “magno” evento es convocado y organizado por el partido político de las Farc, el cual no ha demostrado consideración alguna por sus víctimas. Que no se nos olvide las declaraciones de Rodrigo Londoño alias Timochenko, en las cuales afirmó NO arrepentirse de ninguno de sus actos y por ello se negó a pedir perdón. En esta ocasión las victimas son revictimazadas con un homenaje que a todas luces es una burla a todos los colombianos, que solo ratifica el cinismo fariano. Esto es un intento absurdo y ridículo por mostrar como a un héroe, a quien no fue más que un delincuente atroz y un asesino infame.

Que pretendan realizarle un homenaje a este terrorista no solo indigna, da ira. Pero lo que si es absolutamente inaceptable e impensable, es que dicho “homenaje” sea financiado por todos los colombianos. Así es. Lo vamos a pagar todos los que fuimos víctimas de sus actos de terror. Resulta que este homenaje lo va pagar el nuevo partido político de las Farc. ¿Adivinen quienes pagamos para que este partido pueda operar? Sí señores, el funcionamiento del partido de las Farc es financiado por el Estado colombiano, es decir, por nuestros impuestos. Ahora resulta que esta reivindicación criminal es un acto oficial del partido, nos guste o no. Nos de rabia o no. Nos asombre o no. En todo caso, su costo será cubierto con el dinero público. No nos llamemos a engaños, las cosas hay que llamarlas como son y esto es una ofensa y una bofetada a todos los colombianos.

La verdad que este asunto me tiene indignado, por lo que decidí revisar un poco las finanzas de este partido. Con razón mi profesor de derecho constitucional Vladimiro Naranjo decía, “la democracia cuesta, y cuesta caro.” En audiencia ante la Corte Constitucional, Escobar Arango (ex viceministro de Hacienda) explicó que se tiene previsto para el 2018 que la participación del partido sea de hasta $39.688 millones, que es el 0.02 % del Presupuesto General del próximo año.

Dicho monto se desglosaría así: $2.750 millones para gastos de funcionamiento, $3.080 millones para el Centro de Pensamiento Político, un anticipo de $9.114 millones para la campaña presidencial, $9.582 para la campaña al Senado, más $15.162 millones que costarían las diez curules adicionales en el Congreso.

Nada despreciable la suma, pero no basta regalarle este billetico a los exterroristas para que puedan participar en política; sino que ahora tenemos que pagar los “homenajes” que ellos le hagan a sus compinches criminales. Francamente no hay derecho. Y sino recordemos el prontuario de la belleza del Mono Jojoy.

Al excabecilla de las Farc, excomandante del Bloque oriental de esta organización terrorista y exmiembro del secretariado de la misma, se le atribuyen delitos como secuestro, extorsión, asesinato, narcotráfico, terrorismo, rebelión, asalto, entre otros. Por cuenta de estos el “Mono Jojoy” tenía en su contra 62 ordenes de captura, 12 medidas de aseguramiento, 5 condenas, 2 ordenes de extradición y 25 investigaciones preliminares, además de circular roja de la Interpol. Sus condenas sumaban más de 200 años de cárcel.

Debemos Pararle-Bolas al intento que están haciendo los exterroristas de las Farc por crear una narrativa paralela, con la que buscan erigirse como héroes de la patria, pretendiendo negar y olvidar los innumerables crímenes atroces que ejecutaron por más de 50 años. Ya habíamos escuchado cómo en el Congreso trataron de venderse como una resistencia campesina, y ahora pretenden vender al Mono Jojoy, a ese sanguinario delincuente, como si fuera un constructor de paz. Bastante hemos tenido con los seguidores de Pablo Escobar que le rinden culto a un ángel caído, como para que ahora un partido político que se dice ser democrático, le haga apología a uno de los delincuentes más malvados en la historia de la guerra. Un criminal que jamás se arrepintió por sus hechos.

No nos llamemos a engaños aunque el mono se vista de ceda, asesino y terrorista se queda.

@gabrieljvelasco

Publicado: septiembre 24 de 2018