Nadie pretende desconocer horror de los “Falsos Positivos.” Lo desconcertante y asquiento es exigir rigurosidad judicial para unos criminales e impunidad para otros acudiendo a las banderas de la paz. ¡Hipócritas!

Un informe periodístico de la revista Semana, filtrado por la Justicia Especial para la Paz (JEP), volvió a ubicar los crímenes conocidos como “falsos positivos” en el pico de las tendencias informativas, precisamente cuando se debate y atiza rabiosamente contra las funciones y operatividad del ESMAD y la Policía Nacional.  

Todo pareciera estar articulado y sincronizado para seguir en la tarea iniciada en La Habana de equiparar a los integrantes de las Fuerzas Militares con los integrantes de los grupos narcoterroristas. Los delitos atroces, horrendos y dolorosos cometidos por algunos integrantes del ejercito contra personas que eran presentadas como positivos en desarrollo de actividades legales por parte del ejercito y en cumplimiento de la batalla institucional y legal contra los grupos armados no solamente golpeó el alma y moral de los integrantes de las Fuerzas Militares, también a quienes defendemos por vocación democrática a las mismas Fuerzas Militares y su deber constitucional de preservar el orden y la seguridad en el territorio colombiano.

La verdad judicial es que los responsables de esos delitos, que en mi parecer son de lesa humanidad, fueron investigados, procesados y condenados por la jurisdicción ordinaria y, varios de ellos, militares, cumplen condenas ejemplares que sobrepasan los 40 años de prisión. Otras investigaciones sobre esos delitos hacen transito en la Fiscalía General de la Nación en desarrollo y cumplimiento de procesos probatorios y la rigurosidad forense que exige el expediente.

La noticia presentada por la revista Semana, alimentada por la JEP no tiene la rigurosidad técnica ni jurídica, solo busca profundizar en el cálculo político e ideológico que alimentó la creación de la JEP.

La tesis de un soldado del ejército en desarrollo de una versión dentro de los procesos que adelanta la JEP en medio del carrusel de beneficios que esa jurisdicción ofrece para -según ellos- esclarecer el conflicto armado, amerita mayor rigurosidad por parte de todos los actores que hoy pretenden mostrar como cierta y sentenciar un nuevo horror cometido por el ejército y de paso convertir el territorio colombiano en un cementerio.

El escenario territorial donde supuestamente se encontraron los cuerpos en fosa común de “falsos positivos” fue en el pasado epicentro de la más cruenta confrontación armada entre los grupos terroristas de las FARC, ELN y grupos de paramilitares. El portal “Verdad Abierta” en el año 2004 describió los crímenes cometidos por las FARC contra sus mismos integrantes por solo sospechas o rumores, sin profundizar en crímenes cometidos contra la población civil. De igual forma el mismo portal describió los crímenes ejecutados por los paramilitares en esa misma región.

Esta región de Antioquia, como otros territorios del país, fueron escenarios de la crueldad con la que se disputaban las zonas que por sus condiciones topográficas y geopolíticas se prestaban para las operaciones criminales de estas poderosas organizaciones al margen de la ley, pero también eran y siguen siendo epicentro de financiación por el poder que ejerce el narcotráfico en esas determinadas zonas donde se fusiona siempre crímenes y cultivos ilícitos.

No pretendemos esconder ningún crimen, ni menos buscar diferenciación entre los criminales: quien opere al margen de la ley y contra la sociedad colombiana debe ser blanco de la justicia. Lo que exigimos desde estos espacios de opinión y en todas las tribunas es justicia pronta y eficaz para los responsables de delitos atroces como “falsos positivos” y los cometidos por ejemplo por las FARC, quiénes según la procuraduría, solo en el caso de personas secuestradas hacienden a 522 personas que murieron en cautiverio por criminales que hoy ocupan curules en el congreso de la república y que son beneficiarios de todas las mieles de la impunidad.

@LaureanoTirado

Publicado: diciembre 17 de 2019