En junio de 2015 al joven universitario Héctor Guillermo Mantilla Rueda, el partido político de sus ancestros le cerraba las puertas como eventual aspirante a la Asamblea Departamental ante el temor al interior de la colectividad azul, que este joven de tan sólo 21 años, se quedara con una de las dos curules que el Partido Conservador mantenía en esa corporación.  Tampoco le permitieron ser el candidato por ese partido a la Alcaldía de Floridablanca, segundo municipio de importancia en el área metropolitana y terruño de sus ascendientes, por cuanto el aval ya estaba comprometido.

Mantilla Rueda que salió adelantado para el manejo de los asuntos políticos y electorales, decidió no quedarse quieto y sin atender consejas que le decían que esperara cuatro años, se fue a las calles de su municipio a recolectar firmas con un grupo significativo de ciudadanos que bautizó “Renace Floridablanca”.  Tuvo que soportar una campaña con fuertes agravios en contra de la juventud.

Ganó las elecciones con 51.392 votos, la más alta de toda la historia electoral de Floridablanca.  A los veinte días la oposición política promovió la nulidad de su elección con el argumento de doble militancia, presentando como prueba el haber asistido a la última convención del partido conservador, lo que según los demandantes, le daba el carácter de directivo. Fue una batalla jurídica interesante para el joven que arrancó su mandato con una oposición que continuaba en campaña política. De esa primera batalla jurídica salió victorioso. Por otro lado, la mesa directiva del concejo municipal saliente, dejó amarrada la elección de contralor con una terna ilegitima que la oposición defendió en los estrados judiciales, pero que luego de juiciosos análisis y debates jurídicos fue revocada.

En ese ambiente de hostilidad política, ha sido tallado el carácter de administrador público de Héctor Mantilla. Como miembro de la Junta Directiva de la Corporación Área Metropolitana de Bucaramanga arrancó soportando los agravios e insultos del alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, quien por ser  el jefe del municipio dominante en la junta quería imponer sus criterios, a tal punto que el alcalde de Girón John Abiud Ramírez otro de los alcaldes jóvenes, llegó a pensar en retirar a su municipio de la entidad.  Con Rodolfo Hernández la relación se puso punzante con ocasión de la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial de Floridablanca. Hernández Suárez dueño además de la Constructora HG, ha sido uno de los magnates de la tierra en el área metropolitana que incluye a  los municipios de Girón y Piedecuesta. La  Constructora HG es dueña de los cerros orientales de Bucaramanga,  que esa empresa ha querido urbanizar, pero que por asuntos ambientales no ha sido posible, lo que los obliga a mirar hacia Floridablanca ciudad en la que intentan caotizar el tema para poder entrar a comprar terrenos a bajo precio, con la pretensión además de querer adquirir una de las empresas que otorga el perímetro de servicios en Floridablanca, Ruitoque E.S.P S.A. Con la última reforma estatutaria, Rodolfo Hernández ya tiene el control del Acueducto de Bucaramanga por los próximos veinte años.

Mantilla además de su gestión que lo mantiene con alta popularidad, logró rescatar cinco elefantes blancos que se habían constituido en una carga fiscal lesiva para el municipio. Suscribió un convenio para que la Universidad Industrial de Santander UIS tenga su propia sede en unas instalaciones cuya estructura había sido abandonada luego de una millonaria inversión en una administración inconclusa. Puso al servicio el Mega Colegio de Rio Frio que había sido entregado en concesión antes de ser construido. Ejecuta la construcción de dos intercambiadores viales en asocio con el Gobernador Didier Tavera.  Adelanta un ambicioso programa de vivienda de interés social cuyo modelo de mercado como solución, incomoda a algunas constructoras como HG.  Y con su equipo jurídico desde la Dirección de Tránsito, desmontó el carro de fotomultas que venía azotando el bolsillo de los Florideños y visitantes.

Las circunstancias descritas han sido aprovechadas por quienes ven en Héctor Mantilla una amenaza para sus espacios electorales. Por un lado la izquierda lo ve como el referente más importante de la derecha y ese círculo tiene como estrategia quitarle legitimidad a la relación política que el joven alcalde mantiene con la Vicepresidenta Marta Lucia Ramírez, avivando a veedores y redes sociales con ataques que rayan en lo personal. Situación que es aprovechada de paso, por quienes sienten su avance en las huestes conservadoras; sin quedarse atrás, los argentinos que asesoran a Rodolfo y que desde la alcaldía de Bucaramanga, producen los contenidos. Mantilla Rueda tiene cuerda para los próximos cuarenta años de la política colombiana y sólo tiene en contra la envidia santandereana, esa misma que no dejó llegar a Gabriel Turbay, a Rodolfo González García, a Horacio Serpa Uribe y a otros santandereanos que teniendo los dones y las virtudes, tropezaron con las zancadillas de sus paisanos. Respecto de Mantilla se puede predicar la máxima que “sólo le tiran piedras al árbol que da los mejores frutos”.

@AlirioMoreno

Publicado: febrero 20 de 2019