La justicia de los Estados Unidos tiene suficientes evidencias en contra del capo del narcotráfico, alias Jesús Sántrich, detenido en la cárcel La Picota, a la espera de ser extraditado.

Uno de los motivos por los que la mayoría ciudadana voto en contra del acuerdo Santos-Farc fue el de la impunidad frente al narcotráfico y el hecho de que los capos de esa guerrilla fueran eximidos de la extradición.

La única diferencia que hay entre los cabecillas de las Farc y Pablo Escobar es que aquel no se vestía con uniforme camuflado. Timochenko y sus secuaces son los responsables de la fabricación y tráfico de miles de toneladas de cocaína. Así mismo, las Farc son las responsables de que Colombia se haya convertido en un mar de coca, con más de 200 mil hectáreas cultivadas.

Lo invitamos a leer Los capos de las Farc.

Jesús Sántrich fue capturado con fines de extradición, luego de una minuciosa investigación adelantada por la DEA, en la que estaba involucrado uno de sus socios, Marlon Marín, hoy testigo protegido de la justicia estadounidense.

Hay evidencia plena de que Sántrich estaba intentando venderle 10 toneladas de cocaína al temible Cartel de Sinaloa. Sostuvo reuniones con miembros de esa estructura delincuencial a tempranas horas de la madrugada. Lo que Sántrich no sabía es que las personas con las que estaba conversando eran agentes encubiertos de la DEA.

La JEP, tribunal que no oculta su admiración y complicidad con las Farc, ha intentado bloquear la extradición de Sántrich, enviando un mensaje nefasto.

En el acuerdo ilegítimo entre Santos y Timochenko quedó contemplado que la extradición operaría frente a delitos cometidos con posterioridad a la firma del mismo, es decir, noviembre de 2016.

Está perfectamente probado que Sántrich sostuvo sus reuniones con los representantes del Cartel de Sinaloa después de la entrada en vigor del acuerdo, pues en los audios que se han conocido, se oye cómo el jefe invidente de las Farc acepta reunirse con esas personas en Barranquilla para “discutir sobre unos proyectos productivos”.

El contenido de los audios es elocuente y no deja espacio para las dudas. Los compinches de Sántrich en vez de hablar de “cocaína”, se refieren a los “repuestos de los televisores”. Y para la reunión con los supuestos enviados del Cartel de Sinaloa, Marlon Marín y Sántrich se refieren a la misma como el encuentro para hablar de los “proyectos productivos”.

Para que la extradición de Sántrich proceda, sólo debe probarse la fecha de los hechos. Si es anterior a noviembre de 2016, no hay nada que hacer, pero si es posterior al día en que se firmó el acuerdo, entonces el jefe terrorista sí debe ser extraditado.

Lo cierto es que hay un abultado paquete de evidencias que prueban, sin lugar a dudas que Sántrich siguió en el negocio del narcotráfico hasta el mismo día de su captura, en abril de este año.

Flaco servicio le hace la JEP al país, poniéndole trabas y dilatando injustificada e ilegalmente el proceso de extradición del cabecilla de las Farc que intentó introducir 10 toneladas de cocaína en los Estados Unidos. Ese tribunal, cuestionado e ilegítimo, no puede seguir funcionando como una fábrica de impunidades para los terroristas que siguen haciéndole daño a la humanidad, aún después de la entrada en vigor del acuerdo de impunidad que les obsequió Juan Manuel Santos, a pesar de que la mayoría ciudadana votó en contra del mismo.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 30 de 2018