La aparición de las redes sociales en los últimos años fue sin duda un paso gigantesco de la tecnología, para acercar a las personas de una manera más rápida y personal; sin embargo, con las redes se gestó un macro problema -no calculado, quizá- pero que hoy le pasa factura a millones de internautas en el mundo.

El vacío normativo en el manejo de la internet, y en especial sobre el uso adecuado de las redes sociales ha gestado  daños colaterales que resultan peligrosos para nuestra sociedad, como el “cyber bullying”, que no es otra cosa que el matoneo, pero un matoneo que llevado a la internet se convierte en un arma letal, hecha para maltratar a cualquiera, y así queda claro con la escalofriante cifra de mujeres, niños y adolescentes que han lo vivido y sufrido en carne propia.

No son pocos los casos de suicidio infantil y juvenil registrados solo en Colombia, y en su mayoría iniciaron como “juegos inocentes”. El matoneo no respeta credo, raza, condición sexual o clases sociales; personas de comunidades afro, lgbt, o de alguna manifestación religiosa también lo han sufrido, y ni qué decir las grandes personalidades de la farándula o la política,

El insulto y otras agresiones en redes se nos está volviendo paisaje, y es hora de mirar para dónde vamos. No es posible que una mujer no pueda publicar una imagen porque corre el peligro de ser burlada y hasta acosada sexualmente. Tampoco podemos seguir inermes cuando nuestras niñas en los colegios siguen siendo víctimas de matoneo porque son flacas, o gordas, o porque se visten o piensan diferente. no puede ser que un joven no pueda hablar libremente de su condición sexual sin que tenga que ser expuesto en la palestra pública.

En este sentido, los congresistas por ejemplo, estamos obligados a generar un debate que parte del respeto, pero que desde ya ponga en cintura a quienes agreden desde un ordenador, sin calcular el enorme daño que le hacen a las personas y a la sociedad,  y en este sentido los padres de familia tienen también una enorme responsabilidad en cuanto al tiempo, orientación y autonomía que dan a sus hijos para el manejo de redes sociales.
Tenemos que mirar con lupa el perfil de los matoneadores, a fin de determinar la raíz del mal. 
Es preciso investigar qué los lleva a esta actitud, y determinar sin son traumas o complejos personales no superados, lo que los induce a sentirse satisfechos insultando, agrediendo y hasta difamando de manera visceral.

Finalmente, mi llamado es general; a no agredirnos con insultos, ni en ninguna otra forma. Vamos a hacer de las redes sociales una especie de vitrina virtual donde todos participemos en la construcción de una sociedad que base sus pilares en la armonía y el respeto.  No más agresiones que, de paso,  atentan contra la honra y hasta la integridad de las personas.

¡Dejemos de dañar e insultar por simple gusto!

@JenniferAriasF

Publicado: junio 27 de 2019