En 2011, la sed desmedida de poder, el egoísmo y la falta de generosidad de Carlos Fernando Galán, Gina Parody y David Luna, dividió la votación ciudadana y facilitó que Petro ganara las elecciones a la alcaldía mayor de Bogotá. 

El único candidato capaz de atajar a Petro en aquel proceso, era Enrique Peñalosa, pero Galán, haciendo despliegue de su talante egoísta, fue la persona que más entorpeció la posibilidad de un entendimiento que condujera a una candidatura única, capaz de impedir la victoria del exterrorista del M-19, Gustavo Petro. 

Galán obtuvo en esas elecciones el 12% de los votos, mientras que Petro ganó con el 32%. Peñalosa quedó en el segundo lugar, 7 puntos por debajo. 

Si Peñalosa, Luna, Parody y Galán hubieran llegado juntos, la derrota de Petro habría sido histórica.

8 años después, Galán vuelve a presentarse como candidato a la alcaldía. Su aspiración no tiene posibilidades reales de crecimiento. Al decir de los expertos, él arrancó la campaña en su techo, mientras que el candidato Miguel Uribe Turbay tiene todo el terreno para crecer, tal y como lo han demostrado las encuestas de opinión recientes. 

Bogotá no puede quedar en manos de la errática, intemperante, agresiva, delirante y frecuentemente calumniadora Claudia Nayibe López. Ella es una mujer sin experiencia administrativa ninguna, que padece una evidente falta de autocontrol. Sus salidas en falso, estimuladas por su temperamento insolente, le han causado múltiples dificultades. 

Así mismo, es preocupante su falta de coherencia en temas fundamentales, lo que induce a concluir que una eventual alcaldía suya estaría signada por los bandazos y las volteretas oportunistas.

Su intervención en el acto de su inscripción en la Registraduría, delató que el verdadero propósito que mueve su aspiración política, es la promoción de una nueva candidatura de Sergio Fajardo. Los bogotanos están sobre aviso: de ganar las elecciones de octubre, Claudia Nayibe López se valdrá del inmenso poder con que quedará investida para agenciar la campaña de Fajardo. 

Es iluso pensar que Carlos Fernando Galán va a declinar su aspiración. A él no lo mueve un sentimiento de generosidad hacia la capital colombiana, sino su personalísima ambición de poder, algo muy característico de los 3 herederos del dirigente, Luis Carlos Galán, quienes se convirtieron en unos verdaderos burócratas, adictos a nutrir sus bolsillos -sin mayores merecimientos- con sueldos públicos. 

Esta campaña por Bogotá, indefectiblemente terminará enfrentando a dos bloques totalmente identificables, que tienen visiones antagónicas sobre el modelo administrativo que debe implementarse en la capital. Claudia Nayibe, a grandes rasgos, significará la continuidad de la agenda de Petro, mientras que Miguel Uribe, con una visión gerencial moderna, plantea mantener a la capital por la senda del desarrollo, luego de los oscuros y nefastos gobiernos de izquierda que, además de saquear a la ciudad, se concentraron en estimular el odio de clases, generando en Bogotá un malsano clima de polarización que logró desviar la atención de los temas fundamentales para el progreso de la primera ciudad del país. 

En 2011, Carlos Fernando Galán fue el palo en la rueda que abrió el sendero para que Petro ganara aquellas elecciones. 

Después de 8 años, los bogotanos aún pagan el costo de esa administración, razón por la que los electores no volverán a dejarse engañar por el egoísta Galán. El debate de la capital colombiana se concentrará en dos protagonistas: Claudia Nayibe López como candidata de la izquierda y Miguel Uribe, abanderado de un programa sensato, realista y beneficioso para Bogotá. 

@IrreverentesCol

Publicado: Agosto 1 de 2019