Desplazamiento forzado, utilización de medios y métodos de guerra ilícitos, atentados a la subsistencia y devastación, homicidio agravado en grado de tentativa, secuestro del exministro de desarrollo Fernando Araujo; secuestro y homicidio de la exministra consuelo Araujo y Narcotráfico. Esta es la hoja de vida del narcoterrorista, Jesús Santrich, un criminal que no ha parado de hacer daño a nuestra patria y al que algunos hoy quieren mostrar como un honorable congresista que ha sido víctima del Estado.

La pregunta es, ¿usted entiende que una persona con este prontuario camine hoy libre por las calles de Colombia o de Venezuela? Sí, así como lo lee, LIBRE. Este mafioso de quien hoy sabemos emprendió la fuga ante su inminente culpabilidad por el delito de Narcotráfico, es un ciudadano libre, si nuestras fuerzas armadas lo encuentran no podrían hacer nada más que estrecharle la mano y darle un saludo ya que sobre este narcoterrorista, que no ha parado de burlarse de las instituciones democráticas y de incumplir sus obligaciones con la justicia, hoy no existe tan siquiera una orden de captura.

Esto no solo es indignante sino incomprensible. Hoy existen muchos  cuestionamientos a la justicia colombiana que en lugar de evitar la anunciada fuga del señor Santrich, le pavimentó el camino con sus decisiones y terminó pasando lo previsible: que el hampón nos viera la cara a todos. La JEP, el Consejo de Estado y la Corte suprema de justicia deben explicar muchos temas a los colombianos. ¿Por qué la JEP tardó más de un año para esclarecer la fecha de un delito que a todas luces fue cometido después del Acuerdo? ¿Por qué la JEP a pesar de las pruebas contundentes decide negar la extradición y solicitar su liberación? ¿Por qué el Consejo de Estado da inmunidad parlamentaria a un criminal que no había tomado posesión en el Congreso, es decir, no era congresista? ¿Por qué la Corte Suprema de Justicia decide llevar a cabo la investigación de Santrich en libertad, a pesar de declarar que los delitos fueron cometidos después del Acuerdo? ¿Acaso no era claro que conociendo su culpabilidad el criminal emprendería la fuga?

El caso Santrich es una muestra clara de ese discurso justificativo que en aras de la paz pretende que se admita todo. Una teoría de justicia distorsionada que protege al criminal y hace una oda a la impunidad. Hoy por hoy, los mayores damnificados son precisamente las víctimas, que seguirán sin ser reparados por las barbaries cometidas por las Farc, algo se suponía estaba en el centro del Acuerdo de La Habana.

Hoy son más de 724 los guerrilleros que han incumplido sus obligaciones con la JEP, tras la firma del Acuerdo, en una clara burla contra el Estado colombiano. Entre ellos varios cabecillas de la peor calaña como alias Ivan Marquez, alias El Paisa, alias Romaña, o alias Gentil Duarte, a los que ahora se suma Jesús Santrich. Estos señores seguramente desde la clandestinidad retomaran sus acciones criminales, dignas de quienes toda las vida han atentado contra el pueblo colombiano.

El gobierno no debe dejarse intimidar por aquellos que en su afán por defender el acuerdo firmado entre Juan Manuel Santos y las Farc, justifican la fuga de estos criminales, por el contrario, es necesario replicar las acciones tomadas contra alias el Paisa y reactivar las ordenes de captura contra todo aquel guerrillero que abandone el proceso de paz o incumpla con sus obligaciones.

Los colombianos debemos Pararle-Bolas y exigir que todo el peso de la ley caiga contra estos criminales, que se han burlado del Estado, esa es la única forma de hacer respetar las instituciones, tener una autoridad fuerte y garantizar un verdadero orden social pacífico. Solo habrá paz en Colombia cuando haya genuino respeto a las instituciones y a la majestad de la justicia. Cuando nadie ose burlarse de la institucionalidad democrática y de la dignidad del pueblo colombiano.

Debemos darles todas las herramientas y el respaldo a nuestras fuerzas armadas y a la justicia, para que pueda emprender la búsqueda de estos fugitivos y actuar con todo el peso de la ley lo más pronto posible, antes de que sea demasiado tarde.

@gabrieljvelasco

Publicado: julio 8 de 2019