Un lobo con piel de oveja. Así se vio a la alcaldesa de Bogotá, Claudia Nayibe López durante los primeros días de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus. Sus primeras acciones, presentadas en tono propositivo y con un supuesto ánimo de colaboración desinteresada, fueron aplaudidas por seguidores y opositores suyos. 

Quienes conocen la naturaleza mezquina, camorrera y revanchista de la López saben que ella no da puntada sin dedal. Su propósito no es el de enfrentar la crisis, sino el obtener réditos pensando en su futuro político. 

Como payasos de circo, periodistas de grandes medios, aplaudieron rabiosamente a la alcaldesa. Uno de ellos, el presentador de noticias Félix de Bedout, se ha convertido en una suerte de jefe de propaganda de López, prestando su cuenta de Twitter para exagerar los supuestos logros de la mandataria capitalina y, por el mismo camino, fustigar al presidente Duque. 

El gobierno colombiano ha enfrentado la crisis con la celeridad, la seriedad y la oportunidad que se requiere. No ha dudado un instante cuando corresponde tomar decisiones, por dolorosas que estas resulten.

Hace poco, empezó a circular un cuadro comparativo que da cuenta de los tiempos que tomaron diferentes gobiernos para hacerle frente a la crisis en el que queda evidenciada la velocidad con que ha procedido el presidente Iván Duque. 

Una cosa es la alcaldesa Claudia Nayibe López que se muestra en las ruedas de prensa y en las redes sociales, y otra muy distinta la alcaldesa que no ha tenido la capacidad de ejercer el poder. Aquello se registró durante el pasado puente festivo, cuando se llevó a cabo la cuarentena pedagógica, medida que -hay que decirlo-, era necesaria y prudente. 

Saqueos, congregaciones de personas, congestión en el transporte público y demás. Desafortunadamente, un sector de la ciudadanía no cumplió con el mandato de la alcaldesa, y ella fue incapaz de hacer cumplir sus órdenes.  

Durante el fin de semana, el presidente Iván Duque anunció una cuarentena general y obligatoria de 19 días, que deberá cumplirse en todo el país hasta el próximo 13 de abril. 

Para regular esa cuarentena, una medida sin antecedentes -es la primera vez que un gobierno se ve obligado a encerrar a toda la ciudadanía durante un periodo tan largo- era necesario emitir un decreto que fijara las reglas de juego y estableciera cuándo y en qué casos las personas pueden salir de sus casas: atender asuntos médicos, adquirir alimentos, buscar dinero en el banco.

El país está en cuarentena y el objetivo es que la gente únicamente salga de su casa para lo indispensable. Del cumplimiento riguroso de la medida decretada, depende que se logre el objetivo trazado por el ministro de Salud: bajarle la cresta a la curva de crecimiento de la pandemia. 

No hay colección de adjetivos que se ajuste para calificar la bellaquería de Nayibe López. Tan pronto se expidió el decreto que regula la cuarentena, la alcaldesa reaccionó en su cuenta de Twitter diciendo que “ordenes (sic) presidenciales son ordenes (sic) y hay que cumplirlas, pero desafortunadamente el decreto de #CuarentenaNacional es mucho más laxo y lleno de excepciones a negocios, lo cual obliga a la gente a salir a trabajar! #SimulacroVitalBogota era más restrictivo y la gente lo cumplió”.

No es la primera reacción irracional y evidentemente calenturienta de López. Hace pocas horas, sin haber leído otro de los decretos emitidos por el presidente de la República, salió al ataque a hacer cuestionamientos infundados. Ella, que es una mujer advenediza debe buscar ayuda profesional para que unos expertos le expliquen cuáles son las competencias y el ámbito de acción de un alcalde y cuál es el mandato que tiene un presidente de la República. 

Este es el peor momento para que la señora López intente ser la protagonista. El país está en vilo por cuenta de la pandemia y resulta asqueroso que la alcaldesa de Bogotá en vez de aportar, busque posicionarse políticamente.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 25 de 2020