La participación política en Colombia ha evolucionado significativamente y para bien de la democracia, nuestro país ha sido de tradición de partidos políticos. Tuvimos una hegemonía de dos partidos políticos que infortunadamente en el siglo pasado, sumergieron a  la población en un  gran lago de sangre, ante lo cual los jefes de los partidos liberal y conservador firmaron un  acuerdo de alternatividad para gobernar,  acuerdo de paz política denominado Pacto de Benidorm para poner fin a la época de la violencia desatada en 1948 luego de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán; en la practica el Frente Nacional.

El bipartidismo institucionalizado con fuerza durante el Frente Nacional, fatigo a los colombianos quienes en masa encontraron una salida como alternativa popular en el movimiento del General Gustavo Rojas Pinilla, la Alianza Nacional Popular ANAPO, que derrotada en las urnas y bajo el argumento del fraude, fue la llama para la creación y posterior consolidación del movimiento insurgente 19 de Abril M-19 que con un discurso nacionalista logro penetrar la conciencia colectiva y encontrar respaldo en muchos activistas  de los dos partidos, que sentían y experimentaban profundas frustraciones por culpa del cierre de los espacios de participación ya que la posibilidad de acceder a las cuotas de poder, era exclusivamente a través de los dos  partidos y estos estaban sujetos a la voluntad omnímoda de sus jefes.    

El M 19 se desmovilizo como guerrilla en 1989 y tras la muerte de varios candidatos presidenciales entre ellos el propio de ese movimiento Carlos Pizarro León Gómez y la presión del narcotráfico que se oponía a la extradición, en un pacto que aún no se ha clarificado y por medio de una convocatoria que tampoco se ha contabilizado, Colombia realizo una Asamblea Constituyente para suscribir un nuevo contrato social que trajo como uno de sus resultados la apertura de los mecanismos de participación y la pluralidad de partidos políticos.

Llegamos a pasar de dos partidos políticos,  a contar con 73 organizaciones políticas con personería jurídica que actuaban bajo la denominación de partidos políticos. Una amplitud democrática que se transformó en anarquía, al punto que los candidatos iban de partido en partido buscando aval para luego salir al mercado electoral en la búsqueda  de una oportunidad de poder o de negociar una cuota del mismo, a lo menos una cuota de compensación económica. Los candidatos cambiaban de partido y de aval con más facilidad que aquella con la que se cambiaban de camisa. Los partidos no buscaban candidatos, eran los candidatos los que buscaban partido.

La crisis política convoco la atención de los organismos internacionales y del PNUD para  implementar procesos de fortalecimiento de la democracia. En 2010 los partidos políticos con representación en el Congreso de la República suscribieron un convenio con la ONU para implementar un protocolo tendiente al fortalecimiento democrático haciendo énfasis en buenas prácticas políticas y el desarrollo de un proceso de democratización interna. La estrategia era excluir del espectro político electoral aquellas organizaciones partidistas que se apartaran de los procesos de fortalecimiento democrático y para ello se fortaleció un instrumento denominado umbral. El umbral y una rigurosa ley de organización y modernización de los partidos (Ley 1475 de 2011) se convirtieron  en el “coco” o enemigo de esos partidos políticos que según los instrumentos de  monitoreo, eran consideradas simples fábricas de avales, y en una  verdadera integración vertical con medios de comunicación, poder judicial y organización electoral, fue implementada toda una estrategia para impedir su avance.  Ese meridiano coincidió con la recomendación internacional de que Colombia tenía una vocación de partidos y una marcada ascendencia bipartidista, de  tal  suerte que los colombianos independientemente al partido en el que militaran se sentían de un lado conservadores o del otro liberales.

Hoy sólo quedan 11 partidos. Los dos históricos Liberal y Conservador, el Partido de las FARC y la UP y 7 partidos que nacieron después de la Constitución de 1991. Por efectos de ese trasegar histórico, los partidos a diferencia de hace unos pocos años, escogen a sus candidatos. Ya no son los candidatos los que en época electoral escogen partido. Se comienzan a organizar ya no de acuerdo a conveniencias, sino a convicciones. Pareciera que esto avanzara hacia un nuevo bipartidismo moderado y democratizado, con unas fuerzas alternativas dispuestas a cogobernar. Que todo sea para bien  de la democracia. El Partido Conservador es afín al Centro Democratico, y Cambio Radical lo es al Partido Liberal. La U fue organizada en una coyuntura, con ciudadanos provenientes de los dos partidos históricos. Ahí están los primeros grandes bloques político electorales.        

@AlirioMoreno

Publicado: febrero 27 de 2019