A lo largo de la gestión del Gobierno Santos se decidió aumentar exponencialmente el tamaño del Estado. Más de 19.000 nuevos cargos burocráticos fueron creados en la rama ejecutiva y el costo de está nómina pasó de 2.6 billones en el 2010 a 6.2 billones este año.

La creación de innumerables agencias, dependencias y nóminas paralelas de contratistas en las entidades son factores que han generado un desorden administrativo que lo único que termina creando es una dificultad permanente para hacer los procesos más rápido y con mayores niveles de eficiencia, además del mencionado aumento en el gasto público.

Esta decisión, que evidentemente se realizó para satisfacer cuotas políticas y no como resultado de estudios técnicos sobre el funcionamiento de la administración pública, genera otro gran problema: exige una alta carga impositiva.

En efecto, es imposible reducir los impuestos cuando se está manteniendo un gasto burocrático tan significativo. Como resultado, en vez de generar el escenario institucional para incentivar la inversión, el emprendimiento, la generación de empleo formal y la legítima generación de riqueza, se termina poniendo una palanquera a estos factores cuya motivación es el sostenimiento, en su mayor parte, de un gasto de funcionamiento y no de inversión.

Por eso, cuando Iván Duque propone “hacer más con menos” no está diciendo una mera frase de cajón en el marco de una campaña electoral, sino proponiendo una verdadera reforma a la administración pública donde se elimine la multiplicidad de funciones entre diferentes agencias, se recorten los gastos innecesarios, se unifiquen los trámites administrativos, se acabe con las nóminas paralelas de contratistas, se eliminen las entidades estatales cuyo propósito es realmente inocuo y se ordene la casa, de tal manera que se le pueda servir a la ciudadanía de mejor manera.

El renacer de la economía nacional depende en gran parte de la realización de esta reforma. De nada sirve haber ingresado a la OCDE ni haber desplegado un lobby internacional para atraer inversión extranjera cuando el Estado es lento en su funcionamiento, los trámites administrativos son innumerables además de engorrosos y el sistema tributario en Colombia pareciera criminalizar la riqueza en vez de propender por su generación.

Esta propuesta, evidentemente, es diametralmente opuesta a la que plantea el otro candidato, quien aumentó desaforadamente el gasto burocrático en la Alcaldía de Bogotá, y es la que permitirá volver a tener un Estado austero, efectivo y que trabaje de la mano con el sector privado para generar empleo formal, aumentar la inversión, fomentar el emprendimiento y devolverle la esperanza a una Nación que quiere volver a creer en sí misma.

¡Duque Presidente!

@Tatacabello

Publicado: junio 8 de 2018