La captura de Andrés Arias fue ‘pedaleada’ desde la Casa de Nariño. No conozco a Arias, pero sí conozco su drama.

Desde que entiendo lo que es la política en Colombia, jamás había visto a un presidente tan vengativo y tan insaciable de desquite como el actual. Viendo con detenimiento las campañas punitivas de Santos he empezado a temerle más a él que a Timochenko y ‘El Manteco’ juntos.

Todo indica que la captura de Andrés Felipe Arias fue ‘pedaleada’ desde la Casa de Nariño. Aclaro, no conozco a Arias, pero sí conozco su drama. Todos los ministros que por allí pasaron manejaron ese programa, Agroingreso Seguro, con ánimo rosquero y excluyente. Pero como Arias decidió ser el alter ego de Uribe Vélez tuvo que pagar, con su pellejo, lo que todos querían hacerle a Uribe.

El juicio a Arias fue todo, menos eso, un juicio. Allí, ese principio constitucional y universal llamado Debido Proceso no existió. Como no podían joder a Uribe Vélez se propusieron escarmentarlo con este funcionario. Aquí la justicia y el ejecutivo actuaron como una gavilla, como un clan, que se unió, como lo hace cualquier grupo mafioso, para cobrar venganza contra un acérrimo enemigo.

Ni por el robo a Foncolpuertos ni por el ‘Cartel de la Hemofilia’ han condenado a nadie a 17 años de cárcel. Arias había pagado casi 4 años y al ver que contra él había era una venganza se fue para Estados Unidos en busca de asilo.

Miren, no hay peor condena en la vida que el destierro. Tener que irse para otro país a estar casi que escondido debe ser terrible. Allá, en ese lejano país, Arias se va con su esposa, una valiente mujer, y sus dos pequeños hijos. Se deja crecer la barba y consigue un modesto trabajo para sobrevivir. Díganme, qué peor castigo que ese que estaba viviendo. No estoy diciendo ni planteando que Arias fuera inocente de todo, pero sí es claro, que de no haber sido amigo de Uribe, otra hubiese sido su suerte jurídica. Además, que hasta donde sé, el delito de la amistad aún no está tipificado en el Código Penal.

Pero como había que humillar a los enemigos de la Casa de Nariño decidieron ‘pedalear’ su captura, y presionaron para ello. Para satisfacción de los verdugos quiero decir, que por medio de una fuente, colombiana, que trabaja con el sistema federal en Weston, Estados Unidos, a Arias lo metieron a lo que llaman ‘el shut’, donde tiran, no meten, a los más peligrosos narcotraficantes, le pusieron el uniforme naranja y lo engrillaron. En un pasillo, recostada contra una sucia pared, su esposa lloraba inconsolablemente sola. No se sabe con quién dejó a sus dos pequeños hijos. Nadie se le acercaba ni a consolarla ni a ayudarla. La funcionaria, que es de un pueblo del Caribe y ciudadana americana desde hace muchos años, no se atrevió a acercarse por temor a meterse en problemas. Esto lo narro, para que los verdugos se regodeen de placer. Y quiero decir, que como están las cosas en Colombia, donde hay un creciente odio por quien le lleve la contraria a los que ostenten el poder, esto le puede pasar a cualquier colombiano.

Y reitero, escribo sobre este tema porque me duelen las desgracias de los demás sean mis amigos o no lo sean. Olvidémonos de que Arias fue o es amigo de Uribe Vélez y pensemos por unos segundos en el ser humano. Y lo digo, como lo ha gritado Juan Gossaín, “no soy ni uribista ni santista, soy periodista”. Además, yo desprecio casi, casi, todo lo que termina en ‘ista’.

Miren otro ejemplo. Siempre he creído que el SÍ en el plebiscito va a ganar y así lo están demostrando las encuestas, la tendencia es impresionante. Y va a crecer cuando hagan todo ese espectáculo en Cartagena con la firma, que será, ‘coincidencialmente’, unos días antes del 2 de octubre. Pero este Gobierno, como Charles Manson, quiere más sangre. Y dirige una campaña punitiva contra todas las personas que lideran o plantean el NO.

Yo no quiero creer que porque fue otro presidente el que lideró la desmovilización de las Autodefensas, no han querido darle participación a los ex jefes de las Auc, que han pedido ir a La Habana, para aportar. Ver a esos enemigos sentados, hablando de paz, eso sí que sería un serio ejemplo de reconciliación. Pero parece que puede más la venganza política que cualquier gesto de perdón o reconciliación.

Yo le recomiendo a todas las personas que vayan a votar por el SÍ o por el NO, que coloquen una coma y luego un ‘PERO’. Voto Sí, PERO quiero que las Farc demuestren respeto por las víctimas y den muestras de no repetición. Voto No, PERO estoy de acuerdo con saquen del conflicto armado colombiano a otro actor. Esto no se trata de satanizar a nadie por su intención de voto, se trata de respeto y de exigir que esta no sea una paz excluyente, sino una paz positiva. Jamás la guerra podrá ser mejor opción que una paz imperfecta.

Yo tengo serios interrogantes con respecto al tema de la tierra, cultivos ilícitos, participación en política y el tribunal de justicia. Pero eso no me hace enemigo de la paz. Es más, me preocupa que tantas promesas a las Farc no se las cumplan y les hagan ‘conejo’. Hay serios antecedentes de que este es un país ‘conejero’. Y Santos ha demostrado que cambia de parecer y de bando con mucha facilidad.

Yo me pregunto qué va a pasar con todas aquellas personas que han sido condenadas por parapolítica, que están detenidas pero no condenadas por parapolítica y que hoy están siendo investigadas por parapolítica. ¿Pueden presentarse a ese Tribunal? ¿Podrán aspirar más adelante nuevamente?

Yo me pregunto, ¿los comandantes de Autodefensas que pagaron sus penas pueden presentarse a ese Tribunal para recuperar sus derechos para votar y ser elegidos? Que no vayan a salir con el cuento de que ya ellos tuvieron su proceso con la Ley 975 y demás normas concordantes. Porque no sería un buen ejemplo de igualdad, sino de exclusión y de venganza contra otro actor del conflicto en Colombia.

Yo me pregunto, en la Ley de Indulto y de Amnistía que se va a tramitar en el Congreso ¿entrarán todas las personas incluidas por delitos de paramilitarismo? ¿Y los que están por parapolítica?

Yo me pregunto, ¿Andrés Felipe Arias podrá acudir a ese Tribunal como víctima política o por perseguido político?

¿O serán las leyes de implementación de los Acuerdos de La Habana una manera de maniatar a todo mundo y dejerles todo a las Farc, y a los de la rosca política del ‘interior’ del país, que hoy comanda Santos?

Que quede claro, son interrogantes, más no sindicaciones o afirmaciones temerarias.

Una paz excluyente, desigual y rosquera, será peor que todos los 50 años de violencia vividos. Porque lo que estaríamos es reciclando una nueva guerra. Y debemos recordar siempre, que de degradación sí que saben los combatientes colombianos.

Aunque no lo crean, los de las Farc le temen a los de las bandas al margen de la ley. Pregunto, por qué no aprovechar este espacio para ofrecerles una salida jurídica a estos grupos. ¿O es que los están dejando adrede, para que las Farc tengan un ‘coco’ al cual el Estado pueda recurrir por si los de las Farc se regresan? No se olviden que este país en el gobierno de César Gaviria apoyó a ‘Los Pepes’, claro que después les hizo ‘conejo’. En fin, son interrogantes.

@tonsanjr