Christian Garcés: Guerrilleros, paras y sacerdotes

Christian Garcés: Guerrilleros, paras y sacerdotes

Durante décadas la guerrilla de las Farc extorsionó, secuestró y asesinó colombianos emprendedores, generadores de empleo, desarrollo y prosperidad. Muchos de estos delitos quedarán en impunidad. El daño humano y material cometido contra ellos difícilmente podrá cuantificarse. La mayoría de estas víctimas se defendieron como pudieron: algunos huyeron del país, otros vendieron sus bienes a bajo precio y otros pagaron vacunas a las autodefensas.

En el presente mes, jefes sanguinarios representativos de la guerrilla y el paramilitarismo –antaño enemigos acérrimos-, se reúnen en Bogotá bajo el auspicio del sacerdote jesuita Francisco De Roux para buscar la “verdad”. Los primeros no han respondido por sus delitos de guerra y lesa humanidad. De hecho, ya están recibiendo beneficios por parte del gobierno Santos –producto de los acuerdos de La Habana-. Los segundos se supone que ya dijeron la verdad frente a la justicia y pagaron sus penas desde 2006. Me pregunto, ¿Qué verdad podrá salir de estas reuniones?

La respuesta es evidente: Amparados en la Justicia Especial para la Paz (JEP) y la normatividad sobre tierras del acuerdo con sus decretos reglamentarios, las Farc continuarán persiguiendo a empresarios, agricultores, comerciantes y ganaderos.

Estas reuniones según se ha comentado en medios, se repetirán, suponiendo un paso hacia la “reconciliación”, la construcción de “memoria histórica” y el “debate” en democracia. No obstante, un encuentro como este, que parece más una alianza criminal para amañar lo sucedido durante el conflicto, promete ser el espacio ideal para que la versión de una conferencia de bandidos con nula credibilidad se imponga sobre las víctimas.

Por ejemplo, un ganadero obligado a pagar vacuna a las autodefensas para que la guerrilla no le quitara sus tierras por la ausencia del Estado, ahora deberá someterse a la JEP o arriesgarse a ser denunciado por sus victimarios para terminar en la cárcel y perdiendo sus bienes.  Mientras tanto, las Farc no pagaran cárcel, participarán en política, recibirán ingresos y no repararán a sus víctimas.

La reunión de la semana pasada debe preocupar, no ser un motivo de celebración como lo es para el presidente Santos que afirmó “esa foto me gustó”, al ver a Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Jesús Santrich, Freddy Rendón (El Alemán), Edwar Cobos (Diego Vecino) e Iván Roberto Duque (Ernesto Báez) sentados conversando y “reflexionando” sobre lo que significan los acuerdos de La Habana para Colombia.

No he olvidado la valla en el Magdalena Medio con la frase “bienvenidos a Puerto Boyacá, tierra de paz y progreso, capital antisubversiva de Colombia”. Un recordatorio de que incluso hoy, criminales con sus medias verdades, las pueden usar para hacer tanto daño como lo hacían cuando empuñaban armas y amedrentaban a la población civil. Ya que, en sus intentos por “reconciliarse”, hacer “memoria o “debatir” entre ellos, ensuciarán el nombre de muchos, ignorando deliberadamente que buena parte de la “colaboración” que uno u otro actor armado recibió, fue fruto de la coacción y no de la voluntad de sus víctimas.

Finalmente, la única verdad aquí, es que quienes deberían de reunirse para hablar de lo que pasó durante el conflicto, son las víctimas y no sus victimarios. Muchas de ellas votaron NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 buscando justicia pero fueron llamados deshonestos por Monseñor Monsalve que afirmó: “todo ciudadano honesto dará su voto por el SÍ”.

¿Permitiremos que unos pocos guerrilleros, paras y sacerdotes persigan de nuevo a las víctimas?

@Chrigarces

Publicado: julio 28 de 2017