Con profundo dolor escribo estas palabras en memoria de 10 increíbles seres humanos que, por cosas del destino, esta semana se marcharon para tocar las puertas del cielo que tanto habían recorrido y protegido.

Desafortunadamente, el hermoso municipio de Segovia, Antioquia fue testigo de la precipitación del helicóptero del Ejército Nacional donde viajaban 10 personas entre militares y civiles mientras cumplían con sus labores.

La Aviación del Ejército ha sido una de las divisiones más contundentes, profesionales y exitosas de esta gloriosa institución, encargada de contribuir desde el aire a las operaciones que adelantan nuestros héroes para protegernos de las constantes amenazas del cobarde terrorismo.

Hoy, sin embargo, la institución más querida por los colombianos está de luto. La grandeza de su historia y la inmensidad de su valor se ven apagados por el imborrable recuerdo que dejarán en todos sus miembros los 10 héroes que partieron para continuar protegiéndonos desde la eternidad.

La vida del soldado debe atravesar por innumerables desafíos. La responsabilidad de proteger a todo un país que sufre injustamente por los caprichos del narcoterrorismo recae sobre los hombros de esos hombres y mujeres que entregan su vida a una única causa: tener una mejor nación.

No obstante, en el desarrollo de esa causa se asumen riesgos que con gallardía y patriotismo nuestros héroes aceptan sin condiciones, sin objetar absolutamente nada y con la consciencia de que la estabilidad y el futuro de 48 millones de compatriotas dependen de su interminable valor.

Como congresista, esposa de un soldado y, ante todo, una colombiana profundamente agradecida con nuestras fuerzas militares, extiendo mi sentido pésame a las familias de esos 10 ángeles que Dios envió para proteger nuestro País y a los cuales esta semana les hizo un llamado para que los acompañe en su gloria.

Su recuerdo no solamente perdurará en la memoria de sus seres queridos, sino que será eterno para la institución a la que le dedicaron toda su vida. Los colombianos les agradeceremos su fortaleza por el resto de nuestros días y su grandeza servirá de inspiración para que las nuevas generaciones de civiles y militares recuerden que no hay causante pérdida, que por nuestra Patria hay que entregar hasta el último suspiro de esfuerzo y que la existencia de una institucionalidad democrática no sería posible sin el esmero de todos aquellos héroes de camuflado que investidos de valor hacen respetar a todo un País.

¡Los soldados aviadores no mueren, solo vuelan más alto!

@Tatacabello

Publicado: enero 19 de 2018