La responsabilidad histórica es superior a las ambiciones personales de algunos que creen que todo está liquidado en las urnas a favor del candidato presidencial del Centro Democrático.

Los negociadores del gobierno y las Farc sabían que no era necesario someter a refrendación popular el acuerdo de La Habana. Convocar el plebiscito fue gula excesiva de Juan Manuel Santos y la Unidad Nacional para instrumentalizar el triunfo del SÍ como mecanismo democrático para desaparecer del escenario político y electoral al motor, alma y espíritu del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.

Conocedores del absolutismo que rodea el poder ejecutivo y su presupuesto, algunos convencieron o se convenció (Santos), que después del plebiscito todos los honores en las próximas décadas pasarían por el meridiano de Juan Manuel Santos. Cálculo vanidoso y visceral. Recuerdo con precisión como la energúmena senadora Claudia López, gritaba en todas las tribunas como arenga de campaña, “Votemos el Plebiscito para salir de Uribe de una vez por todas”.

Una de las lecciones que dejo el resultado del plebiscito es que Santos y Timochenko, y lo que representan ellos, no están dispuestos a ceder un milímetro en su propósito de implementar el nuevo régimen político que incluye nada más ni nada menos que la imposición e implementación de una nueva Constitución acordada en el oscurantismo de La Habana disfrazada y barnizada en el acuerdo firmado en el Teatro Colón y en la implementación de actos legislativos y leyes que van en contravía de nuestra Constituciòn.

Mientras Santos y Timochenko estructuran el “Gobierno de Transición” que quieren imponer en el 2018 y sus más destacados promotores trazan línea ideológica y postulan descaradamente el candidato presidencial y la repartija de ministerios para las Farc como lo hizo Alfredo Molano en entrevista para La Silla Vacía; algunos integrantes del Centro Democrático, fanáticos desmedidos, comenzaron la carnicería para imponer cada quien a su manera y con sus mañas el Candidato Presidencial del Centro Democrático. (Ver Si las Farc insisten en los viejos esquemas, los habrán emboscado)

En el Centro Democrático están inflando globos con helio adulterado al creer que el triunfo del NO los facultó para imponer candidato presidencial a los millones de colombianos que patrióticamente acudimos a las urnas el 2de octubre a defender la Constituciòn, la Institucionalidad y la Justicia.

Nadie está en condiciones de imponer a la brava nada. La batalla electoral que se  avecina define en gran parte la suerte de Colombia. Las elecciones presidenciales no se ganan con absurdas discusiones en las redes sociales entre aliados políticos, ni en conciliábulos politiqueros de convenciones del pasado, ni con propaganda mediática de reconocimientos o premios otorgados por quienes solo buscan agudizar la división.

Para ganar las elecciones presidenciales se requiere con urgencia de la convocatoria  de una Gran Alianza Nacional que reúna a los voceros más connotados y  precandidatos presidenciales de las diferentes tendencias políticas que representan la Derecha Colombiana, el Centro Democrático, el Partido Conservador, fuerzas afines  y las diferentes iglesias cristianas que tienen como prioridad defender la Institución de la Familia, para construir la ruta y el mecanismo que permita escoger el candidato presidencial que debe ganar en la primera vuelta presidencial.

Los ciudadanos que votaron por el NO y quienes se abstuvieron de hacerlo exigen y esperan de esta Gran Alianza la construcción de un proyecto político y programático que rescate la seguridad como derecho y valor de la gente; que recupere los principios de autoridad y Justicia como instrumentos eficaces en la construcción de la paz que deseamos y mecemos todos los colombianos; que incentive la inversión privada y extranjera para recuperar el empleo perdido sin vulnerar derechos laborales; que le devuelva al campo, a los campesinos y a la provincia la inversión publica y social sin agitar banderas de lucha clases; un programa político que nos meta en el desarrollo mundial de las telecomunicaciones, la educación y la innovación; que recupere las ciudades de la anarquía. Que nos aleje de una vez y por siempre del catrochavismo.

La tarea es larga y seria: comencemos.

@laureanotirado

Publicado: enero 16 de 2017