Ganó el Centro Democrático con solvencia, y lo hizo en los tres escenarios en los que estaba participando en las elecciones del domingo 11 de marzo: 19 curules en el Senado, 32 curules en la Cámara y la candidatura de la Gran Alianza por Colombia para la Presidencia de la República.

Según el último boletín de la Registraduría Nacional del Estado Civil, las cifras son contundentes: 2’513.520 votos consolidaron la bancada del CD en el Senado como la más grande de Colombia; 2´382.357 ciudadanos llevaron al CD a un crecimiento impresionante en la Cámara, a partir del próximo 20 de Julio; y 4’038.101 colombianos depositaron su confianza en Iván Duque como candidato a la Presidencia de la República en la consulta de la centro-derecha.

Esto refleja un claro mensaje de la ciudadanía: el Centro Democrático es el partido de la Esperanza, porque es una colectividad política que representa a millones de compatriotas cansados de la debilidad, la corrupción, la mentira y la mezquindad de un gobierno que lo único que ha hecho es atropellar al pueblo colombiano, gastando lo que no tiene e incumpliendo innumerables promesas que le ha formulado. Hoy la inmensa mayoría de los colombianos anhela un viraje de 180 grados en la dirección del Estado.

Estamos ante una realidad apremiante: la supervivencia democrática de la República, por encima de personalismos vanos y de egoísmos apátridas. El debate de la próxima campaña presidencial se dará entre Libertad, bajo las premisas de Legalidad, Emprendimiento y Equidad; y el populismo, encarnado en una propuesta que abraza las concepciones políticas del narco-comunismo continental.

La campaña que acaba de comenzar será intensa. Que brille el discurso de las ideas y los argumentos; que prevalezca la cordura de los valores democráticos sobre la violencia impulsada por quienes azuzan la guerra de clases; que sea el ejercicio de  las ideas y no de las falacias que empobrecen el alma de los ciudadanos, las que terminen imponiéndose en la primera vuelta.

Conociendo el talante de Iván Duque, quien ha asumido el reto de salvar la democracia colombiana, con el reconocimiento de la gente, estamos seguros que se consolidará como el candidato de las mayorías, y en compañía de Marta Lucia Ramírez -que será la primera mujer en la historia de nuestro país en llegar a la Vicepresidencia de la República-, ofrecerá un programa de gobierno sólido que dé respuestas concretas al clamor de familias, empresarios, trabajadores, ancianos, jóvenes y niños de nuestro país.

Como ocurre en todas las campañas presidenciales, es momento de conocer la Opinión de los electores, que está muy por encima de las maquinarias, porque en la carrera a la Presidencia es usual que los compromisos políticos existan, pero nadie –a no ser que haga trampa-,  ha evitado que sea la gente la que exprese e imponga su decisión.

Colombia aborrece el comunismo, no quiere ser ni vivir la desgracia que padece Venezuela desde la llegada de Chávez al poder; por lo tanto hará los esfuerzos necesarios para corregir el rumbo y levantarse.

Recordemos que la voluntad popular no puede ser menospreciada. En 1982, cuando el conteo de votos daba como ganador a Belisario Betancur, Alfonso López Michelsen, al verse perdido, exclamó: “¡Dónde están los votos de la Costa!”, frase que sepultó sus aspiraciones y las de la maquinaria de entonces.

16 años después, el 21 de junio de 1998, cuando Horacio Serpa, impulsado por el gobierno del elefante y el proceso 8000, fue derrotado contra todos los pronósticos. Porque en Colombia, cuando la gente ve amenazado su futuro, reacciona, se levanta temprano y sale a votar para conservar la Esperanza.

Con todo respeto: Llegó el momento de enderezar el rumbo, con el empeño que hemos heredado de abuelos y antepasados laboriosos y pujantes. Apoyemos a Iván Duque y Marta Lucía Ramírez en esta nueva campaña para expulsar el comunismo de Colombia. #GranAlianzaPorColombia

La Esperanza hoy tiene tres pilares: Legalidad, Emprendimiento y Equidad. #DuquePresidente

@tamayocollins

Publicado: marzo 14 de 2018