30 años sin la voz firme y valiente del líder de mirada profunda y verbo elocuente, el hombre que no ha podido ser reemplazado en el liberalismo colombiano. Tres herederos llevan su sangre y pretenden salvaguardar su legado, pero para ellos, no ha sido posible darle una segunda oportunidad al partido que fundara su padre.

30 años sin Luis Carlos Galán, el creador del Nuevo Liberalismo. Entre tanto, el establecimiento permanece incólume. Sólo cambian los nombres de los responsables de llevar a feliz término las órdenes que emergen de lo alto. No obstante, el régimen ha evolucionado; ahora, incluso, acepta comunistas narcoterroristas en el Congreso de Colombia.

No nos llamemos a engaños. 30 años después, la Colombia que persiguió Galán derivó en la sociedad que abrazó Santos con su famosa palomita de la paz. Quienes tomaron las banderas del caudillo ultimado por las balas de la mafia, a pesar de la buena propaganda que siempre tuvieron, no dieron la talla. Evidentemente, el ideario de Galán ha quedado a mitad de camino, si mucho…

Recodamos con innumerables preguntas al varón que jamás le tuvo miedo a los grandes carteles del narcotráfico, a ese que denunció “el poder destructor del narcotráfico, ese que ha llegado a más de 60 países del mundo…”

Luis Carlos Galán murió y Colombia siguió dando tumbos en medio de una inercia que ha traído como resultado el crecimiento de la clase media, con una nueva perspectiva para los estratos 1, 2 y 3, cuyos hijos conforman mayoritariamente la actual población universitaria de la república. Vamos camino hacia una nueva sociedad, que esperemos sepa respetar las libertades.

Luis Carlos Galán quería que la participación ciudadana fuera la reina de nuestra Democracia y, aunque hemos visto avances, todavía no tenemos partidos capaces de impulsar dichos principios con plena convicción. Prevalecen el cálculo y la truculencia electorera.

Las nuevas generaciones, lejos de ser bien formadas en términos históricos, se han acercado peligrosamente desde los salones de clase de los colegios a la violenta irracionalidad de Marx, y gracias a la perversa influencia de “profes” alienados y atados ideológicamente a un modelo fracasado, así como al papel difusor de los medios masivos de comunicación, hoy están contaminados con las ideas del fétido marxismo cultural, expresión soft de un discurso que arruina estados, sociedades y familias.

¿Qué hubiese sido de nuestro país con Galán en la presidencia? Seguramente, hubiésemos sido un país más solidario, más social. Recuerdo que en sus últimas entrevistas, el líder liberal que supo imponerse al interior de un partido que lo despreció en el inicio de la década de los 80’s, cuando tuvo el coraje de montar “toldo aparte”, mencionaba las regiones olvidadas de Colombia: se lamentaba de la realidad del pacífico colombiano y de numerosas poblaciones abandonadas a su suerte.

#Con todo respeto: 30 años después, muchos de los problemas que movían el alma de Luis Carlos Galán siguen intactos. Quienes han detentado el poder en las últimas tres décadas no han sido capaces de ofrecer respuestas oportunas a millones de hombres y mujeres que se han visto obligados a tomar medidas extremas, muchas veces ilegales, para sacar adelante sus proyectos de vida y los de sus núcleos familiares.

El mejor homenaje que podemos hacerle a Galán es releerlo. Como en el caso de Álvaro Gómez Hurtado, muchas de sus ideas tienen plena vigencia.

“¡Ni un paso atrás, siempre adelante, y lo que fuese menester, sea!” – Luis Carlos Galán (29 de septiembre de 1943 – 18 de agosto de 1989).

@tamayocollins

Publicado: agosto 21 de 2019