Ahora resulta que, como cereza del postre, tras el esperpento  de paz que nos quieren embutir desde La Habana, aparece en el escenario nacional el tema de la ideología de género, cuya máxima vocera es la ministra de Educación, quien ha enfilado sus baterías para imponer esta causa (¿moda?) a como de lugar.

En el momento en que escribo estas líneas, más de 25 mil colombianos hemos firmado una declaración de protesta por las redes sociales, y esperamos pronto cumplir la meta de 50 mil rúbricas. De este modo la posición de la ciudadanía queda clara ante este particular.

Me pregunto: ¿Somos iguales los hombres y las mujeres? ¿Pensamos y sentimos del mismo modo? ¿Nos aproximamos a la realidad de la misma manera? Definitivamente no. Pero las evidencias son desconocidas por quienes defienden la ideología de género, en pro de una igualdad que, en la práctica, no existe: un niño y una niña son diferentes desde que nacen; y lo son más, en el interior. Eso se ve a simple vista. No me echen la culpa a mí de esa realidad. Desde que el mundo es mundo y la humanidad es humanidad, hay un universo masculino y otro femenino.

Miremos al cielo y acordémonos que Dios nos creó con una sabiduría que nos rebasa. Dejo claro que a mí nadie me obligó a ser hombre: ni mi familia, ni mi colegio, ni mis amigos, ni nadie. Y les aseguro que a ninguna mujer en el mundo la obligaron a ser mujer. Simplemente nacimos así. Nacimos con un sexo diferente.

Levanto la voz, como educador, y exijo lo siguiente: que no se mezclen las cosas, que no revuelvan la cabeza de nuestros niños en los colegios y escuelas, diciéndoles que hombres y mujeres somos iguales; que da lo mismo que un menor tenga un papá y una mamá, o que tenga dos papás y dos mamás. Nada de eso. Feminizar a los hombres y masculinizar a las mujeres es un exabrupto, que va contra la naturaleza de la especie humana. Anular las diferencias entre los hombres y las mujeres, en lugar de solucionar un “problema”, lo que hace es crear otro más grave: el de la identidad.

Conviene escuchar voces de expertos para avanzar en el debate que concita este tema. Precisamente, el Colegio Americano de Pediatras, a través de un riguroso estudio, desmonta la ideología de género y la transexualidad infantil. (Para mayor información, visitar esta fuente: Desmonte de la ideología de género)

A continuación compartimos los argumentos que exponen los investigadores del Colegio Americano de Pediatras:

1) La sexualidad humana es un rasgo binario, biológico y objetivo; y está diseñada de manera binaria con la intención evidente de la reproducción y multiplicidad de nuestra especie.

2) Nadie nace con género. Todo ser humano nace con sexo biológico. Nadie nace con la conciencia de sí mismo como hombre o mujer. Las personas que se identifican con “la sensación de pertenecer al sexo opuesto” o “en algún punto intermedio”, no forman un tercer grupo sexual, siguen siendo hombres o mujeres biológicos.

3) Cuando un niño y una niña, biológicamente sanos, creen que son lo contrario a su sexo biológico, se produce un problema psicológico, no físico y, por tanto, debe ser tratado como tal.

5) Según el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V), el 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico tras pasar por la pubertad.

6) Los niños que utilizan bloqueadores de la pubertad para realizar un cambio de sexo, necesitarán hormonas del sexo opuesto durante una adolescencia tardía. La utilización de las hormonas sexuales como la testosterona  y los estrógenos del sexo opuesto conllevan riesgos peligrosos para la salud.

7) Las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.

8) Condicionar la educación de los niños haciéndoles creer que la suplantación del sexo biológico mediante cirugías y productos químicos es algo normal y saludable es abuso infantil.

Con todo respeto: ¿Por qué no pensamos en hacer obligatoria la enseñanza de un idioma extranjero, con posibilidad de inmersión cultural? ¿Por qué no focalizar los esfuerzos del Ministerio de Educación en fortalecer los deportes y las artes en la formación de los estudiantes colombianos? (Ministra Parody, fíjese muy bien en lo que está proponiendo el Presidente Pedro Pablo Kuczynski en Perú).

“Lo normal en el diseño genético humano es ser concebido macho o hembra. Este principio es evidente por sí mismo”  (Colegio Americano de Pediatras)

 

@tamayocollins