Entre los problemas más graves que actualmente inquietan al país se encuentra la educación que están recibiendo nuestros niños: un constante adoctrinamiento y oportunismo político de Fecode que tienen a la educación colombiana rezagada en los últimos lugares del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA). Fecode no busca formar alumnos críticos, sino activistas de sus causas; por ello es indispensable apoyar el referendo propuesto por el Presidente Álvaro Uribe que, entre otros aspectos positivos, apunta a la gratuidad educativa según el nivel de ingreso y la posibilidad de elegir la institución educativa, sea privada, pública o mixta, y con esto, garantizar el fin del adoctrinamiento.

Los resultados altamente mediocres en las pruebas PISA deben constar como argumento fehaciente de la evidente carencia de facultades de Fecode para continuar una labor indispensable, la educación. Lo que más preocupa es la arrogancia de dicha federación en su continua negativa de  evaluar a los profesores. Sin mencionar, su reprochable vagancia; esto se evidencia en el 1estudio realizado por la Universidad Javeriana donde se plantean las estadísticas de paros de maestros en Colombia, cuyo resultado señala que nuestros niños pierden alrededor de 72 días de clases al año por tales paros.

La formación educativa de Colombia ha sido secuestrada por unos tipos  que, en lugar de enseñar, se han dedicado a la politiquería; por un lado, manipulan las mentes de nuestros niños con ideales insulsos, y por otro, los instrumentalizan como mecanismo de presión. Por si fuera poco chantajean al país a través de paros cuya finalidad es imponer su agenda de ultra izquierda. Aparte del constante oportunismo de sus descabellados pronunciamientos que, lejos de abordar la educación de nuestros niños, buscan escabullirse en temas como la modificación de la política internacional del gobierno, e incluso, en la implementación de los acuerdos de La Habana o los diálogos con el ELN.

Las generaciones de colombianos que han sido adoctrinados se manifiestan hoy como una sociedad confusa y resentida.  La educación en Colombia olvidó ilustrar en sus aulas la vida de nuestros próceres, las normas de Carreño y los versos de Rubén Darío; enseñanzas reemplazadas por alaridos pro izquierda y anti gobierno que quieren imponer a nuestros infantes. Ese secuestro debe llegar a su fin, si la ultra izquierda quiere hacer política que consiga otro nicho, pero nuestros niños, lo más importante que tiene la patria, deben ser respetados.

Vale cuestionarse, ¿cuál es el verdadero mensaje que está dejando Fecode en nuestros niños con los constantes paros?, ¿acaso son las vías de hecho,  y no el dialogo, la alternativa para solucionar los conflictos?, ¿se puede ejercer el derecho de ¨la protesta¨ a costa de violentar un derecho sagrado como la educación? Es deber de cada colombiano velar por una educación de calidad, libre de ideales politiqueros y redimida de las garras de Fecode.

1 https://bit.ly/2H5M0o8

@jarizabaletaf

Publicado: noviembre 15 de 2020