Es indescriptible el dolor que se siente al ver cómo se desarrolla el Festival Vallenato vía online. A pesar que los organizadores han hecho un gran esfuerzo para desarrollar la versión de este año, es evidente que no es lo mismo. No solamente porque la conexión que se genera entre el público y los cantantes en el escenario es única, sino en especial por las duras consecuencias que trae su no realización presencial para la ciudad.

Porque seamos claros, es imposible pensar en Valledupar sin identificarnos inmediatamente con el vallenato y el Festival, de la misma manera que Barranquilla o Medellín no serían lo mismo sin el carnaval y la feria, respectivamente.

De hecho, gran parte de la economía de la ciudad se sostiene con este evento. Nada más durante la versión del año pasado a Valledupar llegaron cerca de 120.000 turistas, lo que representa una cuarta parte del total de la población de la ciudad.

Además, la ocupación hotelera ascendió al 67%, el gasto promedio por turista fue de $1.1 millones y nada más por concepto de ingresos de los conciertos se recaudaron $16.930 millones, a lo cual hay que adicionar el gasto en alimentos, bares, transporte, músicos, etc.

Por esta razón, se estima que este año a la ciudad dejarán de ingresar entre $95.000 y $100.000 millones según los cálculos más conservadores, pero siendo realistas la cifra perfectamente podría ascender a los $300.000 millones si se tiene en cuenta que ese fue el monto que movió el Festival en 2017.

Una caída en el recaudo que no solamente afectará las finanzas del municipio y del departamento, sino que disparó el desempleo al 24.3% en julio, 4.1 puntos porcentuales más alto que el promedio nacional.

Debido a estas circunstancias, es evidente que el Festival Vallenato del 2021 debe tener una aproximación diferente. Es decir, este evento es uno de los principales motores económicos de la región y si se pretende reactivar el comercio y el turismo después de seis meses de cuarentena es vital que haya por lo menos dos ediciones.

En efecto, el Festival es un referente en la agenda del País todos los abriles y ciertamente debe seguir siendo así. Sin embargo, tanto la organización como las autoridades locales podrían considerar la posibilidad de realizar dos ediciones del evento el próximo año, de tal forma que se puedan llegar a compensar las profundas pérdidas económicas que generó su no realización presencial a causa del Covid.

Si bien es verdad esta propuesta implica unas dificultades logísticas considerables, lo cierto es que de acogerse lograría tener un impacto social positivo más que considerable para la ciudad.

Todos amamos el vallenato, el Festival y a Valledupar. Ojalá que las dificultades que nos trajo la pandemia las podamos superar el próximo año con el apasionado sonar del acordeón, la caja, la guacharaca y las voces que preservan un canto que nos identifica como colombianos y nos hace sentir orgullosos de lo nuestro.

@Tatacabello

Publicado: octubre 2 de 2020