No decidimos nacer, seguramente si nos hubieran dado a elegir, muchos diríamos que no, el mundo es un caos, la gente es cruel y tengo una percepción negativa más que positiva de la vida.
Todos tenemos alegrías y tristezas y de nuevo un par de alegrías más, que nos camuflan los vacíos que todos llevamos, jugar de determinada forma, es una elección que nos conlleva a una vida agradable o desagradable y creo que todo eso forma parte de algo que se llama destino. Destino es nacer mujer u hombre, en determinado estrato social y en algún punto geográfico.  Destino es esa criatura que se engendra, que no pidió nacer a pesar que la trataron de evitar, los pastillas anticoceptivas fallaron, falló el condón, falló el método del ritmo y se coló la vida como ese pedazo de naturaleza, que crece en medio del asfalto. La vida busca la forma de abrirse caminos de forma insospechada y a todas estas les digo esto, porque a pesar de mi negativismo, a pesar que he intentado quitarme la vida en alguna ocasión y que la idea de vez en cuando rondó por mi cabeza, jamás le hubiera perdonado a mi madre o a la madre de cualquier criatura en un vientre, que decida abruptamente interrumpir la vida con el cuento de “es mi cuerpo, es mi derecho”.

Es mi cuerpo y es mi derecho si decido suicidarme, acto que no le reprocho a nadie si lo comete, todos tienen derecho a salir cuando decidan de este mundo.

Es mi derecho y es mi cuerpo, a una muerte digna si está sometido a un dolor.

Es mi derecho y es mi cuerpo, si decido cercenarlo, tatuarlo, venderlo, prostituirlo, ejercitarlo, pero NO es el derecho de nadie, quitar la vida que crece en ese vientre que por destino, muchas veces en medio de un acto irresponsable (la mayoría de las veces) surgió en él.

En Colombia quieren traer el radicalismo extremo feminista argentino, ese que salen unas machorras, desnudas en las calles, insultando a Dios, a la iglesia y a la virgen. Insultando la fe de los demás, para imponer el derecho al asesinato de esa vida que se forma en ellas.

Una radical extrema de estas, me dijo en Twitter que el aborto no era un método anticonceptivo porque se necesitaba de la “concepción” para abortar y que no me preocupara porque eso no iba a suceder.

Y no entiendo francamente para qué traer el movimiento, si en nuestro país la ley permite el aborto en tres casos determinantes: 1. cuando la vida de la gestante está en peligro, 2. Cuando la criatura viene con deformaciones y similares y 3. Cuando una mujer es violada.  En estos tres casos, muchos aceptamos y no condenamos a nadie por ello, pero que por calentura una mujer use el aborto… sí, en el argot popular, como método anticonceptivo.

Entonces para qué la radical twittera exige los derechos, si estos ya existen?

Necesitamos más educación sexual y menos movimientos pro_asesinatos, disfrazados de feminismo extremo.

Yo decido no concebir hijos… ese sí es un derecho y es sencillito, cuidarse! Diga NO, exija condón, use pastillas, vaya a ProFamilia. No sea calenturienta y después no se esconda en un movimiento detestable.

Obviamente también se necesita una educación y métodos anticonceptivos a la mano de cualquier mujer.

P.D. en muchos colegios preguntan a los padres en entrevista para dar el cupo: ¿es su hijo (a) un hijo (a) deseado (a) ? Por favor, que pregunta más capciosa.

Publicado: octubre 25 de 2018