No sorprende que Fecode apoye a Petro. Una candidatura que les permite mantener los inexplicables privilegios que tienen a costa de la calidad de la educación pública.  8 millones de niños están capturados por la agenda política de este sindicato y nadie parece tener el carácter para enfrentarlos.

El tema de Fecode no es nuevo. Bajo la excusa de defender a los educadores esta organización ha logrado que no se evalúe su rendimiento bajo un modelo de competencias. Algo que se estableció en el estatuto docente de 2002 pero que en 2014 se desmontó ante los fatales resultados que registraron. En 12 años tan solo el 20% de los maestros aprobaron la medición.

Las consecuencias de esto son claras y para nada difíciles de entender. La brecha entre la educación privada y pública cada vez es más grande y los resultados de las evaluaciones nacionales así lo demuestran. Los mejores resultados en las pruebas Saber Pro siempre son ocupados por planteles particulares, seguidos por los colegios oficiales en concesión y, por último, en el fondo de la tabla, se encuentran las instituciones públicas a cargo de Fecode.

Además, desde hace varios años Colombia ocupa el último lugar en las pruebas pisa. Una realidad apenas lógica sabiendo que el 80% de los jóvenes del País reciben los lineamientos de unos profesores que no permiten ser evaluados y que permanecen aferrados a los cargos gracias a las gabelas de la dinámica sindical. 

Y cabe señalar que el problema no es ni siquiera un tema de recursos. Por ejemplo, este Gobierno incrementó el presupuesto de educación de $38.5 a $49.2 billones y garantizó la matrícula cero para los estratos 1, 2 y 3. Quizás el mayor avance que ha visto el sector en la historia y que la oposición se rehúsa a reconocer. 

Sin embargo, el problema de base persiste. La Nación puede aumentar año tras año el presupuesto de los planteles, pero en este campo más recursos no necesariamente se traducen en mejor calidad. Se necesita que un Presidente dé la batalla, no tenga miedo de afrontar la turbulencia que implica meterse en este tema y reviva la evaluación por competencias a los educadores. El que no tenga las habilidades y no dé resultados, debe ser cambiado, al igual que sucede en cualquier otro campo del mercado.

Por eso el afán de Fecode de involucrarse en la contienda electoral. Ellos saben que el paquete de votos que endosan en campaña les permite condicionar las políticas que implementa el Ministerio de Educación y, de no ganar su candidato, acuden a los paros para extorsionar al Gobierno de turno. Una dinámica perversa que ha impedido que se ejecuten los cambios estructurales que requiere el sector para mejorar la calidad del servicio y que ve en Petro un aliado estratégico para proteger sus intereses.

@LuisFerCruz12

Publicado: mayo 11 de 2022