Es ‘cuento chino’ que la universidad pública esté desfinanciada, el déficit presupuestal que la corroe está más relacionado con malos manejos administrativos y la corrupción que yace en su interior, que con la supuesta insuficiencia de los recursos que le entrega el Estado colombiano.

Para el año 2017 la Universidad Nacional tuvo un presupuesto de poco más que 1,8 billones de pesos; en esa misma vigencia la Universidad de los Llanos (Unillanos), la más importante de la Orinoquia y que cito aquí por pertenecer al departamento que represento, contó con un presupuesto aproximado de 64.611 millones.

Lo que resulta realmente cuestionable es que el ingreso per capita de cada uno de estos planteles termina siendo superior al de algunas de las universidades privadas más prestigiosas del país. Para el caso de Bogotá, el de la Nacional supera a algunas como la Universidad del Rosario y el Externado de Colombia. Y para el de las regiones, la Unillanos, por ejemplo, supera el de la Santo Tomás, ubicada también en Villavicencio.

En esa vigencia (2017) la Universidad Nacional tuvo 43.897 estudiantes distribuidos en los diferentes programas de pregrado, lo que significa que en promedio cada uno de ellos le costó algo más de 20 millones de pesos semestrales, es decir, más de 40 millones por estudiante al año. Para la misma fecha el Externado de Colombia emitió una resolución rectoral en la que el programa más costoso era el de Finanzas y Relaciones Internacionales, con un valor de 10’304.000 pesos por semestre; la Universidad del Rosario hizo lo propio, y solo medicina era el programa de pregrado que medianamente se acercaba a la enorme suma que le costaba el semestre de un solo estudiante al Estado y a la Nacional, el monto oscilaba en los 19 millones de pesos.

En el caso de Unillanos ocurre algo similar: para 2017 la institución contó con 5.616 estudiantes, y de acuerdo a su presupuesto, el costo por cada uno era de 5’752.405 pesos semestrales, o sea, 11’504.810 pesos al año. Por su parte, al día de hoy la Universidad Santo Tomás no tiene un programa de pregrado cuyo costo por semestre supere la cifra que para el año anterior recibía esa universidad pública por estudiante: la más costosa es Arquitectura, con 5’093.000 pesos por semestre.

Viéndolo de ese modo, parece una calumnia que ahora algunos estudiantes se rebelen aduciendo insuficiencia de recursos en las universidades públicas, y desconociendo que la precariedad por la que atraviesan es consecuencia de las malas administraciones y de la corrupción que las permea, la cual es ajena al Gobierno actual.

¿Cómo no van a estar al borde del colapso instituciones de educación pública que, como la Universidad Nacional, destinan solo un 11 por ciento de su presupuesto anual para proyectos de inversión? Es apenas lógico que sus instalaciones se caigan a pedazos. En el caso de Unillanos, el rubro de inversión corresponde al 27,75% de su presupuesto, unos 17.931.436.655 millones que tampoco parecen ser suficientes para satisfacer las necesidades del estudiantado.

Del otro lado se encuentran los famosos ‘Gastos de funcionamiento’, rubro que para el año 2017 usurpaba del presupuesto de Unillanos un 72,25% (46.679.576.628), y en el de la Nacional un 61,97% (1,1 billones de pesos).

Es claro que los ‘Gastos de funcionamiento’ se han convertido en el camuflaje perfecto para materializar las inescrupulosas alianzas entre caciques políticos y rectores de estas instituciones, rebosantes de clientelismo, tráfico de influencias y defraudaciones al patrimonio público.

A los estudiantes: es importante entender que su lucha no debe direccionarse contra un Gobierno que ha premiado a la educación otorgándole el presupuesto más alto de la historia de Colombia, sino contra los protagonistas de las redes de corrupción que se internan en las instituciones de educación pública superior.

Al Gobierno nacional: sabemos de su compromiso con la educación y confiamos en que el desarrollo de una agenda anticorrupción, permitirá bloquear la fuga de recursos en las universidades públicas del país.

@JenniferAriasF

Publicado: noviembre 21 de 2108