Desde hace años sabemos y estamos advertidos que los medios de comunicación y una gran cantidad del periodismo son fanáticos de las ideas de izquierda y de sus promotores, es por eso que generalmente los representantes y las noticias malas de la izquierda son tratadas con mayor benevolencia que las de la derecha, para ellos la derecha siempre es extrema derecha, mientras la extrema izquierda es tratada simplemente como izquierda.

Puede haber muchas razones para esto, una el hecho que el periodismo sea una profesión liberal hace que ideológicamente estén más a ese lado, o simplemente que cada vez son más dados a ver las noticias más pandamente y no hacen una verdadera investigación o estudio de los que promueven y divulgan, las teorías de izquierda son agradables, fáciles de digerir, pero muy difíciles de llevar a la práctica, muchos países y gobernantes han fallado en ese intento por no decir todos. El caso latino americano es plausible, a todos los países donde ha gobernado la izquierda y ha llevado a cabo su modelo económico están en muy mala situación, no más veámonos en el espejo de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Argentina.

El turno le llegó a Colombia, tenemos por el lado de la izquierda radical un candidato que habla muy bien, que ha logrado que la justicia no lo toque porque le tienen susto y los medios de comunicación en muchos casos lo apoyan. El problema radica en no entender por dónde llega el agua al molino, en su gran mayoría sus propuestas son imposibles de cumplir y si las logra hacer realidad serían fatales para el país, su economía y sobre todo para las clases sociales bajas que dice defender.

Pensar que puede acabar la pobreza poniendo al Banco de la República a imprimir billetes es como si el hambre se pudiera calmar pintando bandejas paisas y sancochos, la inflación es el impuesto más gravoso para los menos favorecidos y esto sería la primera implicación de esa desfachatez.

Acabar la explotación y exploración petrolera en un país donde la mayoría de sus ingresos provienen de su exportación y que el consumo interno de sus derivados en el país no tiene como diversificarse o sustituirse, debe ser que piensa que con puré de aguacate vamos a mover el transporte en Colombia, hacer los plásticos, mover las termoeléctricas y que decir de seguir enviando gas natural a mas de 10 millones de personas.

Prohibir las importaciones o subir los aranceles para proteger la industria nacional solo encarecerá el costo de vida de los colombianos y claro recibiremos la misma moneda de los países donde exportamos, esto acabará con la industria nacional en muchos sectores, empezaremos a consumir productos de mas baja calidad y se empezará a generar escasez de productos como lo han padecido los vecinos con estas medidas.

Ni que pensar del tema tan sonado de las expropiaciones que además ha gritado con nombre propio, esto más bien es propio de las tiranías donde al buen trabajador no se le recompensa su esfuerzo y trabajo si no que todos reciben por igual, cabe anotar que todas las compañías que Chávez expropió en Venezuela están hoy quebradas y robadas por la militancia bolivariana que estoy seguro será el espejo de la militancia del pacto histórico.

Estamos a tiempo de defender a nuestro país y a nuestra economía apoyando a los que están lejos de estas propuestas prehistóricas que hacen ver como progresistas y novedosas, hacerlo es extrema coherencia.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: noviembre 29 de 2021