Las sorpresas parecen no detenerse en Colombia.  Si bien es cierto que en diciembre se nos notificó el inicio de la claudicación de la democracia hacia los intereses particulares del grupo insurgente Farc, debo confesar que nunca me había preocupado tanto que Colombia pudiera llegar a ser una fotografía de Venezuela.

En La Habana el presidente Juan Manuel Santos y las Farc anunciaron la creación de un  banco de tierras que contemplaba la expropiación por interés social y la creación de unas nuevas zonas de reserva campesina.

La materialización de la batalla contra la propiedad privada emprendida por el gobierno Santos y las Farc, hoy parece dar frutos; hace unos día el ministro de Agricultura Aurelio Iragorri confirmó que en el proyecto de Ley de Tierras que propone el gobierno contempla la expropiación por vía judicial de los predios de engorde en Colombia.

Juan Manuel Santos, sabe lo riesgoso que será para el derecho a la propiedad privada reglamentar la expropiación por ¨interés social¨, ni sus senadores de la Unidad Nacional estarán dispuestos a permitir que la ruleta de la expropiación se implante en Colombia.

Pero en el gobierno de Juan Manuel Santos, el salvavidas siempre está encendido, la ley de tierras prometida a las Farc, no se tramitará en el Congreso, será un decreto con fuerza de ley expedido por el presidente en virtud de las facultades extraordinarios que hoy tiene a su favor otorgadas por el Acto Legislativo para la Paz. Entendible, después de tanto derroche, la mermelada debe estar muy escasa.

Pero volvamos al tema de la expropiación, en Colombia al igual que en Venezuela, la propiedad privada es un derecho fundamental.

El artículo 58 de nuestra Constitución garantiza el derecho a la propiedad privada y demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores.

En Venezuela el  artículo 115  de su Constitución, garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes.

Sin embargo, en ambos países, a pesar de proclamarse garantes del derecho a la propiedad privada, se contempla la expropiación como un vehículo jurídico para beneficiar a un pequeño sector de la sociedad, en Venezuela al gobierno y en Colombia a las Farc.

¿Que si la propiedad privada está en peligro? Claro que sí, hagamos una sencilla analogía. En Venezuela, la ley de tierras  de 1999, reformada en 2002  y 2010 contempla la expropiación como ¨una institución de Derecho Público, mediante la cual el Estado actúa en beneficio de una causa de utilidad pública o de interés social, con la finalidad de obtener la transferencia forzosa del derecho de propiedad o algún otro derecho de los particulares, a su patrimonio, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización.¨ En Venezuela la expropiación está legitimada por ley.

¿Recuerdan a Hugo Chávez expropiando sin límite alguno? Quizás muchos de ustedes lo llamaron tirano, pero realmente la expropiación estaba legitimada en la ley de tierras de su gobierno. Y vuelvo y le doy la razón a Montesquieu, no hay peor tiranía que la que se ejerce a la luz de la ley.

Como lo dije al inicio, Colombia parece ser la fotografía de Venezuela, el presidente Juan Manuel Santos fue electo democráticamente, claro con engaños de distinta naturaleza en 2010 y 2014, pero al fin y al cabo democráticamente, prometió a las Farc una ley de tierras que contemplara la expropiación social para distribuir  la tierra ¨equitativamente¨ entre los colombianos, me atrevería a decir que a distribuir equitativamente entre los miembros de las Farc. Con unas facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso, el presidente Santos está próximo a expedir un decreto con fuerza de ley que permite la expropiación de tierras que no cumplen con la función social del Estado, entre ellas las tierras de engorde.

Volviendo con nuestra analogía, imagínense ejecutoriada la nueva ley de tierras, legitimada la expropiación, y con un plus que no tiene Venezuela, el odio irracional de las Farc por los colombianos que durante años han trabajado para fortalecer su derecho a la propiedad privada, quizás el panorama será peor que en Venezuela. Y como si fuera poco, las Farc, le están solicitando al gobierno, establecer un gobierno de transición, acorde a sus necesidades para la implementación del acuerdo. Un pretexto más para pisotear la democracia.

Predecir el futuro será fácil, con la ley de tierras Santos-Farc, nos espera la peor tiranía a la sombra de la ley.

@natiibedoya

Publicado: mayo 18 de 2017