Exploto la bomba social populista que durante ocho años los medios de comunicación abyectos y la compraventa de conciencia habían tapado. Tarde que temprano, apenas iniciara el gobierno entrante de Iván Duque Márquez (IDM) se sabía que estallaría. Era como un dique que venia represando el caudaloso rio de la corrupción y el descontento de un gobierno innocuo, que se había contenido de tantos años de desorden institucional y se desbordo produciendo el pánico y la sensación colectiva que las cosas van por mal camino y parecen no tener remedio. Y estallaría mucho más fuerte porque el gobierno entrante se había mantenido con toda razón en legitima oposición al gobierno saliente de Juan Manuel Santos (JMS),un gobierno que logro tapar el sol de la corrupción con el dedo gordo de la mermelada y conseguir sus propósitos con el suministro letal de esta.

Le ha tocado al gobierno de IDM hacer de tripas corazón, con tanto desorden institucional, y contra una izquierda populista en oposición, que pesca con razón y sin razón en el rio revuelto del descontento nacional. Pareciera que se hubiera programado a propósito todo este despelote de país que vemos asombrados los colombianos en los medios de comunicación. Como si se aplicara una de las estrategias del Foro de Sao Pablo, que consiste en sembrar el caos y el desorden, para hacer parecer que los problemas del país no tienen otra solución que la de cambiar el modelo de desarrollo por una marxista leninista, muy parecido al ya fallido de nuestra hermana República de Venezuela.

Sin embargo el estilo sereno del presidente IDM y su empecinada visión de conseguir la legalidad, la equidad y el emprendimiento perdido en ocho años del gobierno precedente, producen la confianza que el camino podrá enderezarse. Y produce tranquilidad cuando presentó con mucho profesionalismo y con todos los ministros a bordo la solución a tanto problema legado. No va ser para nada fácil, porque es muy difícil borrar de un tajo, de un día para otro tantas malas costumbre heredades en el manejo del Estado. La de conseguir los objetivos de las políticas poniendo a funcionar los tres poderes públicos solo con la energía que da la toxica y venenosa mermelada, cuyo daño colateral es la diabetes que exige la dependencia fatal de la insulina de la prebendas políticas y la de aparente inevitable compraventa de los consensos.

Quizás el primer logro, contra todos los pronósticos, de las políticas de IDM sea la de no necesitar hacer uso de esa compraventa de conciencias, y la de otorgar y ceder dando dadivas políticas al opositor. Y es tan difícil de lograr aunque se está consiguiendo, que lo ven como algo ingenuo, cuando así es como debería ser en un país y en un Estado decente. En la jefatura precedente de JMS, la decencia fue una palabra que desapareció totalmente del diccionario del gobierno.

@rodrigueztorice

Publicado: noviembre 22 de 2018