En medio de la indiferencia ciudadana que está en su lucha diaria y compartiendo navidad en familia, la indignación por las constantes injusticias que sufre el país y el espectáculo mediático, se avecina una campaña presidencial con una multiplicidad de candidatos. 

Aunque en política, a veces la percepción le gana a la realidad, quiero plantear unos criterios para evaluar la capacidad de gobernar por parte de los principales candidatos de las diferentes fuerzas.

Por el extremo izquierdismo, Petro y Francia Márquez, por la centro izquierda y el régimen; Galán, Fajardo, Gaviria, Barguil, Char, Peñalosa, Toro y Fico, y por parte de lo conservador y la centroderecha, Óscar Iván Zuluaga y Enrique Gómez. También mencionare a Rodolfo Hernández. Esta baraja nos deja 13 candidatos, de los cuales esperamos lleguen 4 o 5 a la primera vuelta. 

Los criterios son: i) experiencia política, ii) experiencia administrativa, iii) experiencia empresarial, iv) experiencia social, v) liderazgo y vi) mérito académico. Vamos a suponer que para un balance ideal, todos tendrán una ponderación igualitaria. Cabe aclarar, que la experiencia militar, importantísima en muchos países donde los héroes de guerra son aclamados por la defensa de la libertad y los derechos, no va a ser tenida en cuenta debido a qué ningún candidato tiene experiencia en ese campo y que en la política colombiana, a raíz de la violencia, hemos separado la milicia del proselitismo.

Empecemos con Petro, tiene toda la experiencia política, desde concejal hasta senador y alcalde, su experiencia administrativa como alcalde deja mucho que desear, no sabe lo que es pagar una nómina ni generar empleo, su experiencia social se remonta a su vida como guerrillero, su liderazgo es innegable y aunque no goce de mayor mérito académico formal, su capacidad intelectual y su manera engañosa de argumentar hacen gala de su inteligencia. Su compañera Francia Márquez, que es una inteligente y reconocida líder social, carece de las otras cualidades para aspirar a la presidencia de la República.

Vamos ahora por los del régimen, Galán tiene experiencia política más no administrativa, tampoco ha vendido una bufanda y no se le conocen muchas obras sociales, es un senador que juiciosamente se ha preparado y su liderazgo está impulsado por el legado de su padre. Fajardo tiene experiencia política, administrativa y académica, dicen que su alcaldía de Medellín fue mucho mejor que su gobernación de Antioquia, tampoco ha hecho carrera en el empresariado ni se le conocen obras sociales. Gaviria es tal vez el mejor preparado en la academia formal, tiene experiencia administrativa con luces y sombras como ministro de salud, no lo han elegido ni a la asamblea del edificio y su primera campaña es a la presidencia dando el paso largo con la pierna corta, su liderazgo ha sido académico y tampoco se le conoce cercanía con lo social, jamás ha intentado producir o comercializar un bien con valor agregado. 

Barguil y Toro tienen un innegable liderazgo político, de lo demás poco, aunque esta última fue gobernadora y eso le da experiencia administrativa. Fico se lo inventaron en un sombrero, tiene un carisma que lo hace líder innato, fue concejal y alcalde de Medellín lo cuál le da cierta experiencia administrativa y política sin ser muy profunda, no se le conocen emprendimientos, acciones sociales o grandes logros académicos. Char fue un popular alcalde de Barranquilla, su familia ha estado vinculada a la política y al empresariado durante algunas generaciones, sabe de lo que se está hablando y cómo hacerlo, sin embargo, carga unos cuestionamientos que deslegitiman su liderazgo, no parece importarle mucho la academia ni la técnica. Por último, en este grupo esta Peñalosa, que ha perdido un sinfín de elecciones pero ha sido entre otras cosas dos veces alcalde de Bogotá, experiencia de sobra, liderazgo y algo de academia a pesar de la confusión con su doctorado, no se le conoce mérito empresarial o social, tampoco es el más carismático. 

Rodolfo Hernández, empresario y exalcalde de Bucaramanga con resultados agridulces, su estilo histriónico y polémico lo ponen a sonar en el partidor, pero su falta de experiencia política y preparación se puede ver en los debates. Sin negar el ruido que ha generado su liderazgo, dudo que tenga la capacidad de gobernar un país tan dividido y un estado ineficaz, se necesita más que cachetadas. 

Encontramos en lo conservador a Óscar Iván Zuluaga, concejal y alcalde de su pueblo, Senador de la República y Ministro de Hacienda, experiencia política y administrativa de sobra, empresario, como presidente y accionista saco adelante una de las empresas más grandes del país, su tesis fue laureada por Fedesarrollo y es Magister en economía de la Universidad de Exeter, el gran reto de su campaña es lograr el liderazgo suficiente para emocionar a las bases, empezando por su propio partido. 

Enrique Gómez, si bien no tiene experiencia política ni administrativa, es válido decir que no la tiene porque no ha querido participar de ningún contubernio en el que se despachan el estado colombiano, es abogado litigante, dueño de su firma de abogados, sobrino de Álvaro Gómez Hurtado y candidato por el Movimiento de Salvación Nacional. Con liderazgo fresco, convicciones profundas y carácter vertical, quiere revivir el acuerdo sobre lo fundamental para lograr soluciones a los problemas políticos con método intelectual y estructurado. 

Este ejercicio busca servir como guía para profundizar la cultura política y el criterio a la hora de escoger candidatos, el siguiente paso serán las propuestas que le presenten a la ciudadanía y el plan de acción para volverlas realidad, votemos a conciencia, porque si nosotros no hacemos la política, nos la hacen.

@JuanPCamachoS

Publicado: diciembre 12 de 2021