Hay temas de la realidad del nacional, que nos deben preocupar en la reflexión colectiva y ocupar para encontrar soluciones apropiadas, en este país, saturado de complejidades e injusticias.

Dentro de todas estas dificultades, hay una que, particularmente, toca mi fibra más emotiva y sentimental. Me refiero al conflicto que viven los niños que han sido abandonados por su familia, y se encuentran, hasta llegar a la edad adulta, bajo el cuidado de instituciones y fundaciones supervisadas y autorizadas por el Bienestar Familiar – ICBF, pero sin poder crecer bajo el amor y cuidado de una familia.

Estos niños, ven pasar año tras año, su vida con cariño y cuidado, en las mencionadas instituciones, pero sin el ideal fundamental, de recibir el afecto de una familia que les oriente, cuide, guíe, proteja, acompañe, eduque y brinde amor, durante las diferentes etapas de su desarrollo físico, cognitivo, emocional y afectivo.

Recientemente, la prensa puso en primera línea de las noticias y los editoriales, el tramite del referendo sobre adopción de familias llamadas tradicionales, frente a las nuevas modalidades de familia, en donde están las madres o padres solteros y las familias conformadas por personas del mismo sexo. Infortunadamente en la discusión poco se ahondó en los niños y su contexto de desarrollo, específicamente para los que están ya, a la espera de ser adoptados.

En realidad, la adopción es principalmente un derecho para los niños abandonados, que como los llama la ley, han sido declarados en adoptabilidad. Ellos son quienes tienen el derecho a ser adoptamos, y encuentran en la ley y en la realidad, a través de la adopción, la mejor alternativa para salir adelante en su vida, recibiendo y dando amor, y creciendo como personas de bien, cuidadas, guiadas, educadas, para llegar a ser buenos seres humanos.

Sin embargo, la gran mayoría de estos niños, no son entregados en adopción. Su realidad es crecer institucionalizados. Pasan su vida en edad de crecimiento, enfrentados a circunstancias totalmente ajenas a ellos, que impiden que una familia adoptiva, los llene de amor.

Actualmente, más del 80% de los niños que pueden y desean ser adoptados, no lo alcanzan y se crecen bajo la custodia del Bienestar Familiar.

Sin embargo, ellos pueden recibir más amor y atención, si encuentran familias amigas que los apadrinen, los visiten, identifiquen espacios para compartir y  desarrollen con ellos vínculos de afecto, que les den la fuerza para ayudarles a crecer.

Un niño que ha tenido el apoyo de un adulto o de una familia amiga, aprende de ellos, se siente valorado, y de llegar a ser adoptado, su integración a la familia adoptante será más sencilla.

Con solo tener la oportunidad de conocer a estos niños, a través de los programas de voluntariado en las instituciones, por algún referido, por atender a alguna convocatoria de colaboración, o por otorgar un apoyo económico para que puedan recibir más y mejor educación, quedamos realmente tocados quienes tenemos esa inmejorable oportunidad de dar.

Lo más bello de todo, y es el punto central sobre el cual deseo invitarles a la reflexión y de ser posible motivarles, es la reciprocidad del cariño.

Quizás, la mayor alegría y felicidad, la recibimos los adultos y quienes hacen parte de la familia amiga, de estos chiquitos. Reciben de ellos, inmensa alegría, cariño, afecto y momentos muy especiales desarrollando juntos, actividades deportivas culturales o educativas, en entornos familiares.

Estos espacios generados para compartir, se convierten en verdaderos momentos de encuentro en donde el amor incondicional surge, de la familia amiga al niño y del niño a ella, y surgen sentimientos y vivencias que llenan la vida de todos.

Asegurar la protección de todos los niños en el país, ratifica nuestra consolidación como una nación, garante de derechos humanos, de inclusión social y oportunidades para todos. Y, velar por lo mejor y más digno para los niños que crecen institucionalizados, estrechando lazos de nobles sentimientos con ellos, es un camino fraterno que cada colombiano puede profesar.

@ForerohElvira

Publicado: mayo 29 de 2017