Me enteré esta semana por Twitter que usted regresará a las noticias a través de un canal de YouTube. Me permito transcribir parte de su mensaje en dicha red social para quienes no tuvieron la oportunidad de verlo, lo lean:

“Hola, soy Vicky Dávila digital… Hace casi seis meses salí del aire, ha sido un tiempo muy duro y una lección personal y profesional. Durante todo este tiempo, ningún medio tradicional de Colombia me ha ofrecido trabajo y algunos empresarios y colegas me han dicho en voz baja que temen contratarme porque pueden venir retaliaciones por parte del presidente Juan Manuel Santos. Que espere dos años, que en dos años todo va cambiar. ¿Dos años? Dos años es mucho tiempo y yo nací para ser periodista… ustedes son mi regreso… Ahora no tendré jefe con intereses económicos y políticos… los colombianos cada vez creen menos en los medios tradicionales y eso debería generar una reflexión en todos los periodistas… sin embargo, los colombianos no son bobos y saben que desde los medios de comunicación informan con intereses económicos, políticos y con sus amistades. Aquí me comprometo con la verdad aquí los escuchare siempre y si no estamos de acuerdo los respetare. En Colombia decir la verdad no puede seguir siendo un pecado que tenga que ser castigado…”

Luego, usted -gentilmente- finaliza el video pidiéndonos que nos suscribamos a su canal con el botón rojo.

Vicky, yo deseo oprimir ese botón rojo y suscribirme a su canal; mas bajo una condición y es que usted nos diga la verdad. La realidad de lo que sucedió antes de que le regalaran las almendras, porque antes de las almendras, hubo “mermelada” y mucha.

Usted lo dice en su video, nosotros los colombianos no somos bobos. Hace años nos dimos cuenta la forma en la cual los periodistas como usted dieron un giro de 180 grados y que en un abrir y cerrar de ojos, nosotros, quienes nos oponemos al gobierno -de manera legal y argumentada-, nos convertimos en los enemigos públicos número uno.

En La FM usted destapó el escándalo de la “comunidad del anillo”, una red de prostitución en la cual miembros de la policía eran puestos a entera disposición de los apetitos sexuales de congresistas que, aparte del entonces senador Ferro, aún disfrutan plenamente de la clandestinidad.

Según usted, cuando destaparon el escándalo, fueron sometidos a ataques por parte de la policía; incluso, se llegó al punto de intervenir sus comunicaciones y las de sus colaboradores. Cuando denunció esto se encontró con que su aliado, hasta ese momento incondicional, Juan Manuel Santos, no la respaldó. Incluso se supo que Santos se mofó de usted en una cena con periodistas diciendo: “Cuidado ¡Vicky está chuzada!”.

Supongo que se sintió herida, porque en ese momento arreció sus denuncias hasta sepultar su carrera en La FM con la publicación del video entre Ferro y el Capitán Palacio. Hasta ese momento su alianza con Juan Manuel Santos parecía inquebrantable.

Llamó la atención su reacción posterior, muy parecida a la del exfiscal Montealegre, luego de salir de su cargo.  Acusó a Santos de ser traicionero, y es precisamente esta reacción la que confirma nuestras sospechas; es decir, ¿porque se siente así a menos de que espere algo de Santos? Y ¿si espera algo, esto fue a cambio de qué? Un trino suyo del 15 de mayo decía “Santos es de lejos la persona más desleal e ingrata que conozco.”, Vicky, ¿Por qué espera lealtad y gratitud del presidente? ¿Qué le dio usted a cambio?

Esta es la gran verdad que usted tiene que contar para recuperar la credibilidad que perdió. Todos sabemos que los medios tradicionales están sometidos a los intereses económicos necesarios para sostenerse, y por eso es que la credibilidad de ellos está como nunca: ¡por el piso!, pero esto nunca fue tan evidente como lo fue con usted y con otros periodistas que aún no han caído en desgracia.  Es por eso que durante un tiempo muchos la apodamos jocosamente Vicky “Merme-Dávila”.

Siguiendo con la idea de que los colombianos no somos bobos, tenga la certeza de que estamos seguros de que si usted no hubiera salido de La FM en medio del escándalo en el que lo hizo nunca hubiera reflexionado como lo hace, y hoy seguiría disfrutando de la mermelada Santista.

A pesar de todo, queremos superar el tema y para sacudir de una vez por toda la imagen de la periodista que se vendió a Santos queremos saber:

  • ¿En qué consiste la mermelada? ¿pautas?, ¿dinero en efectivo?, ¿favores personales? ¿contratos estatales?
  • ¿De cuánto estamos hablando? Háblenos de cifras, números que le devuelvan su credibilidad.
  • ¿A través de quién y cómo le llegaban las ofertas y las órdenes de la Casa de Nariño?
  • ¿Le ordenaron atacar a Álvaro Uribe Vélez y a sus colaboradores más cercanos?
  • ¿Le ordenaron bajar la intensidad de las noticias relacionadas con los crímenes de las FARC?
  • ¿Qué tipo de retaliaciones podrían esperar los dueños de los medios de comunicaciones tradicionales si la volvieran a contratar?

Finalmente aplaudo que estos seis meses le hayan servido para reflexionar. Durante los próximos dos años usted sabrá lo que se siente estar de este lado de la orilla. Acá no hay plata y si quiere que la lean le toca esforzarse mucho. Sin más me despido quedando atenta a sus respuestas.

Cordialmente,

Ana María Abello

P.D.:  como muchas personas se quejan de que las tiene bloqueadas en Twitter, le sugiero que las desbloqueé y se esfuerce por recuperar el cariño y el respeto que seguramente en algún momento sintieron por usted.

 

@ANIABELLO_R