En condiciones normales la infinidad de irregularidades procesales que se han cometido en el proceso que la Corte adelanta contra el Presidente Uribe darían para que se decretara la nulidad de lo actuado.

Se abrió el expediente dentro de otro para que él no tuviera conocimiento ni acceso a este, se le negó el derecho a declarar en versión libre, se lo chuzó irregularmente “confundiéndolo” con un congresista del Chocó, los anuncios del proceso se han dado a pocas semanas de dos elecciones y cada ocho días Daniel Coronell misteriosamente tiene acceso a material probatorio que está sujeto a reserva sumarial.

Todos estos factores hacen que sea muy difícil, por no decir imposible, sostener que existen las garantías necesarias para afrontar un proceso donde, por esas cosas inexplicables que suceden en Colombia, el congresista que se dedica a visitar cárceles en el País y Estados Unidos buscando testimonios contra el Presidente haya quedado absuelto de toda culpa.

Por eso, el respaldo de la ciudadanía es más vital que nunca. Es, en esencia, la única forma de equilibrar una balanza donde los hechos demuestran una insaciable sed de venganza por parte de unos actores que nunca han podido derrotar a Uribe en el terreno de los argumentos y las ideas y que ahora buscan instrumentalizar a la justicia para lograr su cometido.

Este apoyo, sin embargo, no es difícil de lograr. El País todavía recuerda que durante el Gobierno de la Seguridad Democrática se lograron disminuir los secuestros en un 92%, los homicidios en 46%, se desmovilizaron 35mil paramilitares y 15mil guerrilleros sin entregarles elegibilidad política y manteniendo abierta la puerta de la extradición en casos de reincidencia.

El crecimiento económico logró superar el 7% anual, mientras en América Latina la inversión extranjera creció un 20% en Colombia aumentó un 50%, se bajó la inflación del 6.4% en 2002 a 2.2% en 2010, se triplicaron las exportaciones y se duplicó el número de visitantes extranjeros que llegaron al País.

Los datos son interminables y sería necesario publicar un libro detallando los éxitos de esa administración que en 8 años logró recuperar la seguridad, reactivar la economía, fortalecer la cohesión social, el diálogo popular y acabar con el derroche en el Estado.

El Presidente Uribe ha dedicado su vida a servirle abnegadamente al País. Cuando Colombia más lo necesitaba él apareció para evitar que esto se convirtiera en un Estado fallido y ahora, en estos momentos de dificultad, hay que rodearlo más que nunca motivados por un profundo sentimiento de lealtad y gratitud.

No se puede permitir que con montajes e infamias se manche la honra del político más importante en la historia reciente del País.

#EstamosConUribe

@LuisFerCruz12

Publicado: octubre 8 de 2019