El mundo occidental está siendo gobernado por los principios de estabilidad política, libre mercado, orden constitucional y buena ciudadanía. Dentro de los retos que encuentran estos postulados están las luchas que se libran para lograr una equidad social y un respeto al medio ambiente que permita la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Para está labor, países de hegemonía europea han contado con expertos tecnócratas en la lucha contra el cambio climático y en la estabilidad monetaria de la Unión Europea.  En nuestro caso, si Colombia quiere convertirse en potencia regional, debe ser gobernada por funcionarios de las más altas calidades humanas y académicas, que permitan llegar a acuerdos sobre lo fundamental por encima de intereses personales, económicos o partidistas.

Dicha tecnocracia debe ir acompañada de un liderazgo que se identifique con el pueblo colombiano y que tenga la capacidad y la audacia de poner al país en el escenario internacional, como un referente agroindustrial, con una visión sustancial.

La búsqueda de un orden y reconocimiento regional basado en el respeto al medio ambiente y el libre mercado debe ser primordial en dicha agenda internacional. Así mismo, debe estar incluida la lucha contra la informalidad, el fomento del emprendimiento y la promoción de la competencia empresarial, sin trabas gubernamentales para impulsar una economía con precios más justos que genere mejores empleos y desarrollo urbano.

Para lograr estos objetivos, el liderazgo no solo deberá mantener las mayorías en el Congreso, sino que debe procurar la inclusión de vastos sectores de la sociedad para llegar a unos mínimos elementos vinculantes, que permitan mostrar una sociedad colombiana unida, con una vigorosa economía, capaz de generar desarrollo y profundos cambios sociales para que podamos soñar con una potencia con condiciones mínimas para una vida digna y sin violencia.

Transversal a estos planteamientos debe estar la seguridad como principal herramienta liberadora de la sociedad y como pilar fundamental de cualquier gobierno sin importar su arraigo ideológico, por una Colombia justa, educada, libre, ordenada, unida y prospera, que permita la estabilidad política para que sus ciudadanos se desarrollen con libertad y calidad de vida.

La política es la lucha por el poder y el poder es esa herramienta del bien común que nos permite llegar a consensos dentro de un ordenamiento institucional que debe ser defendido por el estado. Por eso un gobierno institucionalista, una economía sostenible y una ciudadanía libre harán el triángulo perfecto para tener una estabilidad política, económica y social, que lejos de ser una utopía, nos permita exigir nuestros derechos, gozar de nuestras libertades y cumplir nuestros deberes.

@JPCamachoS

Publicado: febrero 13 de 2019