Desde esta columna hemos defendido con argumentos al gobierno del presidente Iván Duque, el cual ha enfrentado desde el primer día la más rabiosa oposición por parte del Senador Gustavo Petro, quien es su esquizofrénica ambición por llegar el poder no mide absolutamente nada así este en riesgo la suerte del país. El presidente Duque, también enfrenta desde el primer día movilizaciones, paros, que tienen propósitos desestabilizadores y políticos, los cuales seguirán hasta el final de su gobierno; es mandato de Petro.

Al presidente Duque no le gusta la camorra ni los enfrentamientos, claramente es un hombre de concertaciones y de diálogo, así lo ha demostrado, así lo demostró cuando a los pocos días de haber llegado a la Casa de Nariño le extendió la mano a Rodrigo Londoño, alias Timochenko, en la polémica reunión con líderes de los partidos políticos. No puede haber duda de que ha intentado a más no poder mantener un gobierno de unidad con los diferentes sectores del país, prueba de ellos es la composición de su gabinete. Pero a pesar de todos esos actos y hechos de generosidad y de avanzar sin mirar el espejo retrovisor, que incluye pasar por encima de los requerimientos políticos e ideológicos que le hacen sus electores y líderes del Centro Democrático, el presidente no ha contado con tregua ni pausa por parte de sus enemigos políticos, quienes no le perdonan ser el presidente del Centro Democrático.

Ni la pandemia, que es tal vez una de las peores situaciones que ha vivido la nación, fue excusa para anteponer los intereses personales para dar paso a la unidad y solidaridad que exigía ese momento impensado que le tocó vivir a la humanidad. La izquierda tiene un solo propósito, desestabilizar al país para derrocar al gobierno en un coletazo generado por esos actos terroristas y vandálicos planeados y ejecutados con rigor en las ciudades. 

Avanzamos en el segundo tiempo del gobierno, lo que está en juego no es solo los intereses y propósitos del gobierno nacional, también está en juego la suerte política del país, y la suerte electoral del partido que soportó la elección del presidente de la República. Es necesario y oportuno que el presidente y su equipo asesor más cercano e influyente escuche a los electores, a su partido, a su bancada congresional, los que finalmente han estado y estarán defiendo al gobierno, los mismos que estarán expuestos a ser devorados en un debate electoral que será más que carroñero.

La gente a pesar de las mentiras y manipulaciones respalda al gobierno y al presidente en el manejo de la pandemia, reconoce oportuno asistencialismo a los sectores desfavorecidos, como también el inmediato apoyo a los hospitales públicos y privados. También reconocen la dedicación y disciplina que hace diariamente el presidente para informar sobre todos los hechos de gobierno que permiten mitigar los efectos y estragos que nos ha dejado la pandemia.

Todo eso estuvo bien, era necesario, pero es urgente que el gobierno pase la página de la pandemia para atender la nueva realidad económica, social y política que nos deja la pandemia y los hechos orquestados por un sector del país que tiene claro sus objetivos y propósitos. Para combatir al adversario es necesario recuperar la identidad política, apoyar de la mejor forma a sus aliados, quienes al final serán los que se juegan la vida política en la arena defendiendo un gobierno que pareciera no importarle la suerte de sus gladiadores.   

@LaureanoTirado

Publicado: octubre 6 de 2020