La alarmante situación que está ocurriendo en el sur del País ha llegado a unos niveles de brutalidad que requieren de una acción contundente por parte de las autoridades y una profunda reflexión de fondo acerca de las inmensas prerrogativas con que están contando los grupos indígenas en Colombia.

Como tal, en el marco de las protestas – que por cierto no tienen sustento alguno aparte de sabotear el accionar de un Gobierno que está recuperando el camino perdido – estos grupos procedieron a secuestrar a un miembro de la Fuerza Pública para presionar al Presidente en sus pretensiones.

Esta acción, inexplicablemente, algunos han decidido catalogarla como “retención” para mitigar el impacto de la conducta y eliminar cualquier tipo de consecuencia jurídica contra los responsables de perpetrarlo.

Es, en esencia, la utilización de un lenguaje más benévolo que elimina la gravedad de la acción y que justifica su accionar debido a las prerrogativas especiales que tienen estas minorías en el País. En otras palabras, los grupos ilegales secuestran, pero los indígenas retienen. Pero, ¿acaso hay alguna diferencia?

La respuesta, evidentemente, es negativa. En ambos casos se cercena la libertad de un miembro del Ejército para lograr llamar la atención del Gobierno, pero el nivel de reproche en la conducta es exactamente el mismo.

No obstante, aunque pareciera como un caso aislado en una protesta puntual, este proceder de los indígenas del Cauca no es nuevo. En el 2012 el País recuerda como en Toribio humillaron a un grupo de militares que hacían presencia en la zona para contrarrestar la avanzada de la guerrilla en la región.

En esa ocasión los despojaron de sus pertenencias, impidieron su libre movilización y los terminando expulsando de “su territorio”, sin que el Gobierno de la época, por supuesto, hiciera algo para defender el honor militar.

Estos eventos de secuestros arbitrarios, bloqueos sistemáticos y paralización del sur del País no son nuevos y deben ser el escenario para realizar una profunda reflexión: ¿el hecho de ser minorías a las que se les respeta su cosmovisión justifica que estos grupos pueden cometer cuando delito sea posible sin que exista consecuencia alguna?

Los responsables del secuestro del militar deben responder ante las autoridades por la realización de ese crimen. El hecho de ser minorías no les da ninguna prerrogativa para atacar impunemente a miembros de las Fuerzas Militares y mucho menos a paralizar el devenir de todo un departamento.

@Tatacabello

Publicado: marzo 29 de 2019