No es sólo cuestión del coeficiente de Gini, que jamás podremos mejorar en Colombia sin el concurso de los empresarios, por cierto; tampoco es la práctica, casi enfermiza, de ese pasatiempo que a los “intelectuales” mamertos tanto les gusta, la cual consiste en azuzar al pueblo con discursos plagados de odio, siguiendo el modelo retórico de quienes disfrazados de ovejitas, siguen siendo los lobos comunistas de siempre, marxistas que rompen con sus teorías cualquier sociedad que cae en su garras.

Aclaremos, por respeto a nuestros emprendedores, que no es asunto de acabar con la industria colombiana, con la excusa de impulsar la producción de ese tesoro gastronómico que los aztecas legaron al mundo, conocido en el sur de nuestro continente con el hermoso nombre de palta: ¡No nos crean tan aguacates!

Para que entremos en materia, el mayor desafío que enfrentamos como sociedad no se limita solamente a impulsar esa falsa paz, que se apoya en la falacia impuesta por el gobierno, que no tuvo inconveniente en imputarnos el duro epíteto de “enemigos de la paz” a quienes nos ubicamos en la orilla ideológica distinta a la que se impuso, con santería y magia negra como formas de lucha, desde La Habana.

Ahora, el reto que tenemos entre manos es la forma como vamos a construir una sociedad más justa, emprendedora y equitativa, teniendo en cuenta que existe un obstáculo gigantesco: el narcotráfico, negocio maldito que tiene en el cartel de las Farc a su mayor exponente.

En su crueldad inmisericorde, esta industria despliega su maldad en nuestras ciudades y veredas, a través del microtráfico o narcomenudeo, monstruo que azota la vida de miles de niños y jóvenes.

Quisiéramos tomar prestado el concepto utilizado por Clinton en la campaña presidencial gringa de 1992, y adaptarlo a la segunda vuelta presidencial colombiana del 2018: ¡Es el narcotráfico, Petro!

Porque el narcotráfico lo ha permeado todo: familias, colegios,  universidades, calles, veredas y parques. Nada se ha salvado. Esta es una realidad, dolorosa y apabullante que, por lo visto, no es relevante en la propuesta programática de la “Colombia Humana”.

Dejamos a consideración de los lectores las cifras del estudio “Narcomenudeo en Colombia, una transformación de la economía criminal”, elaborado por el DNP (2015), pues retratan de forma contundente el problema:

Valor del mercado: $6 billones ($300.000 millones corresponden a las ganancias de la red dedicada al cultivo y producción, $2,5 billones a la banda delincuencial que la distribuye y $3,2 billones a los expendedores de droga que la ponen en las calles para el consumo).

Principales mercados de comercio de drogas, por departamento: Cundinamarca (22%), Valle del Cauca (14%), Antioquia (12%), Magdalena (7%) y Santander (5%).

Mercado de la droga, por capitales: Bogotá (19%), Barranquilla (3%), Pereira (3%), Bucaramanga (2,5%) y Medellín (2,5%).

Distribución de los consumidores a nivel local: Marihuana: 1.072.728 consumidores; Cocaína: 253.952; Éxtasis: 82.721; Basuco: 80.000.

Finalmente, debemos anotar que, según las conclusiones del Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar (2016), en Colombia, el 24,3 % de los estudiantes asegura haber fumado alguna vez en la vida y el 10 % mantiene el hábito en la actualidad. De estos, el 17,4 % tiene entre 16 y 18 años.

El consumo de drogas en nuestro país se ha disparado, y dentro del ranking latinoamericano, ocupamos el cuarto lugar. Los jíbaros están buscando niños con edades desde los 9 años, para empezar a construir su clientela. El futuro de las nuevas generaciones se encuentra amenazado.

Con todo respeto: Entre tanto, para Petro, el equipo de la “Colombia Humana” -incluido el porno-narco-libretista- y sus amigos de las Farc, la dosis personal debe continuar su reinado en nuestro país.

La tragedia diaria que viven las familias de los más de 1.5 millones de consumidores, es asunto de poca importancia para los herederos de Chávez y socios del Socialismo del Siglo XXI en Colombia.

#NoALaDosisPersonal #DuquePresidente

 @tamayocollins

Publicado: junio 6 de 2018