L I. Durante poco más de dos meses, el presidente Uribe estuvo en condición de secuestrado como consecuencia de una medida de aseguramiento espuria e ilegítima librada por la politizada sala de instrucción. Usted fue uno de los más firmes promotores de la renuncia del exmandatario a su curul en el Senado, para efectos de que su proceso saliera de la esfera de la corte suprema. ¿Cómo registra la decisión adoptada por la juez 30, decretando la libertad inmediata del doctor Uribe Vélez?

Abelardo De La Espriella. Sinceramente, celebro que el presidente Uribe haya recuperado una libertad que nunca debió haberle sido cercenada. Desde siempre, he confiado en su transparencia y honestidad. Pero también sé del complot que hay en su contra y de la obsesión de la extrema izquierda, del narcotráfico, del terrorismo, que viene siendo lo mismo, por sacarlo de la escena. Aquellos que nunca han podido y que nunca podrán derrotarlo en el campo de batalla de la democracia, se trazaron el objetivo de perseguirlo judicialmente para llevarlo a la cárcel. 

L I. Desde 2002, Uribe se ha ganado todas las elecciones presidenciales. Las de 2022 serán definitivas, por lo que está en juego. ¿Cree que la persecución desatada en contra del exmandatario tendrá un efecto negativo en la campaña presidencial venidera?

A D L E. Usted lo ha dicho. En 2002, luego en 2006, 2010 y hasta en 2014, cuando el tartufo Santos se robó esas elecciones, el presidente Uribe siempre ha ganado. Repitió la fórmula en 2018, cuando se echó al hombro la candidatura del presidente Iván Duque a quien llevó a la presidencia de la República, con unos resultados históricos. Uribe es un dirigente colosal e imbatible y en 2022 su presencia en la gesta, además de necesaria es, a mi modo de ver, vital. No olvide que lo que está en juego no es un asunto menor. Estamos hablando de evitar que nuestro país se vaya por el barranco del ‘socialismo del siglo XXI’.

L I. Usted ha sido un fuerte crítico de Gustavo Petro. Lo ha denunciado y lo ha enfrentado públicamente. Ese sujeto ha estado involucrado en grandes escándalos y controversias. Se ha puesto en evidencia su talante antidemocrático y corrupto. No obstante, las encuestas siguen siéndole favorables y, si las elecciones fueran hoy, ese exterrorista tendría grandes opciones de alzarse con la victoria. 

A D L E. No podemos ni soslayar ni menospreciar la fuerza política de Petro. Los resultados de 2018, lo dejaron con más de 8 millones de votos a su haber. Buena parte de sus seguidores, no obran con talante democrático, sino como pandilleros que fácilmente pueden ser comparados con los ‘camisas pardas’ de Hitler, que en los años 30 del siglo pasado rompían vitrinas,

golpeaban inclementemente a sus opositores y editaban panfletos difamatorios contra sus antagonistas. Ya conocemos lo que terminó haciendo esa horda de desadaptados. 

Desde el mismo instante en que se confirmó su derrota frente al presidente Iván Duque, Petro ha estado empleado a fondo en el incendio de Colombia, en la exacerbación de los ánimos y en la promoción del odio. Petro es el portaestandarte del resentimiento, de la política hecha con espíritu revanchista, de desquite. Uno de sus principales aliados, Iván Cepeda nos ha notificado de que, con ellos en el gobierno, vendrá un brutal ajuste de cuentas a través del “cobro” de una supuesta deuda histórica que los ricos tienen con el país. Esa advertencia debe ser entendida como la implementación de una política de expropiaciones. Tenemos que ser conscientes de la magnitud de la amenaza de un gobierno socialista que de ganar en 2022, volverá añicos al Estado de Derecho e implementará un modelo aún más agresivo que el destruyó a Venezuela. 

Lo digo con toda verticalidad: si Petro gana en 2022, se quedará en el poder durante décadas, desconociendo las reglas de la democracia. Los colombianos no podemos allanar el terreno para que nuestro país quede en manos de un dictador comunista. 

L I. No se avizora un candidato o candidata que goce del respaldo mayoritario de la coalición de centro-derecha, capaz de enfrentar la amenaza del petrismo. La campaña presidencial empezará antes de tiempo por cuenta de la situación política, económica y social del país. ¿Ve a algún uribista con las condiciones para asumir esa misión de salvar a la democracia colombiana?

A D L E. No me gustan los candidatos del Centro Democrático que se han lanzado al agua hasta ahora. Necesitamos de una persona con experiencia, siete pares de cojones y principios republicanos insoslayables y a toda prueba; no estamos para improvisar con “gallos bastos”, necesitamos “halcones”. Lo que viene es la “batalla final”, y debemos enfrentarla con un candidato que tenga las charreteras necesarias y el recorrido, para enfrentar el caos, la violencia y la pobreza que están por venir. Los otros candidatos por fuera del Centro Democrático no representan el ideario que hay que defender, y posan de independientes sin serlo, amén de que se acomodan más que un desvelado. Por supuesto que  hay personas con grandes condiciones, pero no están en la arena, hay que convencerlos. Desde mi óptica en este proceso el papel del presidente Uribe es fundamental. Él, mejor que nadie, conoce los riesgos y las dificultades. No en vano, desde cuando se encontraba injustamente privado de la libertad, empezó a llamar la atención sobre las elecciones de 2022. “Ojo con el 22”, le estamos oyendo decir. Debemos tener el talento de identificar a la persona que asuma con entereza la defensa de nuestros principios doctrinarios, que goce del impacto necesario para enganchar con los electores del uribismo, que tenga la capacidad de ampliar el espectro para atraer nuevos electores y que, además, sea elegible. No es fácil, pero tampoco es imposible. Hay estrechez de tiempo, así que nos corresponde poner manos a la obra ya. 

L I. En algún momento, a comienzos de este año, se especuló con la posibilidad de que usted someta su nombre como posible candidato de esa coalición. ¿Está en eso?

A D L E. Se lo respondo tajantemente: no estoy en plan de candidato. Eso no es lo mío. Tengo un plan de vida completamente diferente, en el que mi esposa e hijos son la prioridad. Mi papel en todo este proceso es totalmente distinto. Yo soy un abogado, soy empresario y me gusta la política de las ideas, pero no participo de la política electoral. Como es natural, me preocupo por el futuro de nuestro país y sumo mis esfuerzos y mis recursos para evitar que los comunistas nos arrebaten la Patria. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 26 de 2020