Colombia no puede ser indiferente ante esta tragedia, debemos luchar por la justicia y los derechos de nuestros niños.

Quizás lo repetimos una y mil veces, quizás este es uno de los temas en los que no me gustaría decir ‘se lo dije’, pero si, se lo dije al presidente Santos, se lo dijimos más de seis millones de colombianos.

Quizás el panorama fuera diferente si  Santos hubiera dejado a un lado su ego y nos hubiera escuchado. Quizás si hoy hubiera un acuerdo nacional con reglas claras y precisas sobre la entrega de menores, ya los niños estuvieran en casa. Pero como dice el viejo refrán, a Santos se le dijo, se le advirtió, pero no hizo caso.

El comisionado de paz con voz temblorosa acepta hoy que Farc incumplió; Colombia pide a gritos un precedente de sanción severa a los agresores de menores. Justicia para los menores inocentes, es el clamor de los colombianos, ante cualquier atrocidad en su contra. Quizás nada devolverá ni subsanará la ausencia de un niño o niña en el seno de su familia, pero la justicia será medicina para aliviar el terrible dolor de sus padres.

Pues más horrible que el dolor causado por una atrocidad de este tipo frente a un infante indefenso, es que ese delito se bañe de impunidad. Este escrito es un llamado a la atención de todos los ciudadanos, para que seamos conscientes de la realidad de los menores en nuestro país, los niños maltratados, violados y masacrados no son exclusivamente un asunto esporádico en las ciudades, sino una constante diaria en la periferia colombiana. Es la realidad de muchas familias, en muchos  rincones de las selvas, y pasan desapercibidos.

En nuestras selvas los grupos terroristas han llenado de barbaridad la vida de nuestros niños. Existen registros que refieren más de 11.700 menores reclutados  y muchos de ellos violados  por las Farc. Jineth Trujillo, por ejemplo, es una joven desmovilizada que fue reclutada a los 12 años y violada repetidamente por varios miembros de las Farc y sus relatos son estremecedores.(Ver Dramático testimonio de joven reclutada por las Farc)

¿Acaso las niñas víctimas de las Farc no merecen una voz de nuestra parte? Son miles lo testimonios desgarradores de niñas víctimas de violencia sexual. Investigadores del departamento de Derechos Humanos de la Universidad Sergio Arboleda, recopilaron información sobre los abusos a los que fueron sometidas las mujeres durante décadas; entre ellos, el relato de un joven que fue violada simultáneamente por 10 guerrilleros, y posteriormente obligada abortar.

“Me amarraron a un palo grueso, me quitaron la ropa y me golpearon. Luego, por lo menos 20 hombre abusaron de mi ese día. Quede embarazada y pasado el mes, me cogieron a patadas y puños para deshacer la barriga” Joven reclutada Farc, San Francisco -Antioquia.

Tristemente son muchas las menores esclavizadas, objeto de satisfacción y complacencia que han utilizado las FARC por más de 50 años. Son los miles de familias de niños y niñas víctimas de las Farc, también aclaman por justicia, y principalmente por el regreso de sus hijos. Estos delitos no son justificables, y es nuestro deber ciudadano clamar por los derechos de estos menores despojándonos de cualquier tinte político, y sin escudarnos en la postura asumida en el plebiscito.

Colombia no puede ser indiferente a esta tragedia, debemos luchar por justicia y los derechos de nuestros niños. La sociedad colombiana no debe permitir que estos actos se perpetúen en la indiferencia.

¡Que la indiferencia no nos haga cómplices! Que no tengamos que volver a decir ‘se lo dije’. Tomar medidas ciudadanas para detener estos actos, es quizás, la única alternativa que nos queda. Los intereses de nuestro gobierno recaen  en otro lado, y debemos hacer escuchar a nuestros niños. La polarización que ha surgido de la coyuntura política que afronta el país no puede ser justificación para no defender y aclamar justicia para todos. Por eso invito a todos a clamar por todos los mecanismos a su alcance. #EntreguenlosNiñosYa!

@natiibedoya

Publicado: enero 19 de 2017