Mientras que el país se divierte con las fiestas del mes de enero para escapar a su realidad económica y social, basta con ver las noticias del medio día de comienzo de año para darse cuenta que Colombia no solamente es un país enfermo, sino que se encuentra totalmente descompuesto.

De hecho, al llegar de nuevo a la casa se encuentran los primeros recibos de servicios, Colsanitas (más de 8% de incremento, nadie controla), en el 2016 se llenaba el tanque de gasolina con $70.000, en la primera llenada after reforma tributaria con el IVA del 19% la misma llenada $ 85.000. Las tarjetas de crédito con intereses de usura por encima del 32%, menos mal que Asobancaria defiende a los usuarios.

Que los señores del Dane no vengan a decir después que la reforma tributaria no tuvo efectos en las primeras de cambio del 2017 para la inflación y en el deterioro de la calidad de vida del ciudadano de a pie.

Y, sale el nuevo director del Banco de la República, Dr. Echavarría, con una arrogancia infinita a decir que el 2017 será un buen año para la economía colombiana. Por Dios, ¿en qué país están viviendo las directivas del Banrep?

Hablando de calidad de vida, una de las inquietudes permanentes de Álvaro Gómez Hurtado cuyo caso impune reposa en los anaqueles de la FGN, fue, precisamente, el deterioro de la calidad de vida junto con la dignidad de los colombianos.

AGH tuvo una inquietud constante por el devenir de su país. No en vano, fue el primero en denunciar el tema de las republicas independientes que se estaban formando en los Llanos orientales teniendo en cuenta la presencia de unos bandoleros, de origen liberal pero con claras tendencias comunistas, quienes más tarde justificarían todos sus actos de terrorismo y narcotráfico contra la población y la democracia colombiana por cuenta de un aparente robo de unas gallinas.

Hoy, esos bandoleros alcanzaron sus objetivos gracias a los regalos que reciben de huanpa, con las zonas de distención donde se concentrarán los guerrilleros de las Farc en las cuales ya comenzaron a presentarse los desmanes que se temían desde un principio con la ONU incluida.

Se suponía que la ONU sería la garante de este proceso.  Al parecer, fueron más allá de sus funciones y se compenetraron tan bien con sus nuevos clientes que hasta bailaron, todos juntos ya, con las niñas claro está y, por qué no, con los niños por aquello de la equidad de género.

Mientras tanto, la economía colombiana en barrena. Al 2017, los 36 principales indicadores de la economía colombiana se encuentran en rojo. No se salva ninguno. Veamos algunos ellos.

  1. El déficit comercial en cuenta corriente se acerca peligrosamente al 10% del PIB.
  2. La inflación acumulada para el 2016 del 5.65%, la más alta de los últimos años.
  3. La devaluación del peso vs el dólar en los últimos tres periodos supera el 70% lo que produce el encarecimiento de las materias primas para la industria junto con un incremento en la deuda pública la cual está cercana al 45% del PIB.
  4. Con un dólar a $3.000 durante el 2017, este punto se puede complicar aún más. Es importante resaltar que el 60% de esa deuda es pública y el 39% privada.
  5. Para suplir el consumo interno, la importación de alimentos viene en aumento pero al ministro Iragorri lo que más le importa es su pelea a muerte con Fedegan de Lafaurie.
  6. El desempleo cercano a los dos dígitos.
  7. ¿Al nuevo director del Banrep, Dr. Echavarría, el importara que el déficit fiscal se encuentre en un punto y medio, casi dos, por encima de la regla fiscal permitida?

El panorama económico para el 2017 para mí, es desalentador porque nos  encontramos en un escenario con una mezcla de contracción y recesión económica mientras que a los funcionarios públicos de huanpa se les incrementa en 7.7% su salario, un punto por encima de la inflación. ¡No hay derecho!

Con el espejo venezolano a sus espaldas, los colombianos nos dirigimos hacia la calle ciega del socialismo con una rapidez inusitada, con un país y una economía descompuesta gracias a la maravillosa gestión del Ministro de Hacienda Cárdenas, con el apoyo irrestricto de los parlamentarios del Partido Conservador. Pero, a nadie le importa.

A propósito: ¿Si vieron la última encuesta de Gallup donde al Partido Conservador le va como mal?

Entre la economía descompuesta y la pachanga de la ONU con las Farc, que entre el diablo y escoja. Comienza bien el 2017.

Puntilla: La estupidez del socialismo es persistente, diría Albert Camus.

@RaGomezMar

Publicado: 10 de enero de 2017