Montealegre y Perdomo están tapando al precio que sea los delitos que se cometieron en los contratos con Natalia Springer.

 

El año pasado, el país entero se escandalizó cuando supo que el entonces fiscal Montealegre le había asignado a dedo sin mayores controles un par de multimillonarios contratos a quien hasta el momento conocía como Natalia Springer Von Schwarzenberg, una supuesta experta en temas humanitarios de origen austriaco que se había abierto un importante espacio en la opinión pública por su profunda preparación académica en las más importantes universidades del planeta.

Springer, exaltada como una “analista”, se había convertido en una líder de la opinión pública luego de que el director de El Tiempo le diera una columna en dicho diario y la periodista Vicky Dávila la sentara a su lado en la cabina de La FM.

Con esa hoja de vida, el fiscal Montealegre justificó los contratos con Springer. El primero de ellos en 2013 y el otro a mediados de 2015. La cuantía de esos contratos sobrepasa los 4 mil millones de pesos, una cifra bastante considerable, teniendo en cuenta las dificultades presupuestales que padecen miles de fiscales e investigadores en el país.

Pero como se trataba de nadie más ni nadie menos que de una “experta” con los galones que exhibía la profesora austriaca Natalia Springer, aquellos contratos parecían estar blindados frente a cualquier cuestionamiento.

Descorriendo el velo

Todo era una pantomima y así lo supo el país. Primero, la doctora no era una experta de origen austriaco, sino una bogotana de origen humilde que, acudiendo a toda suerte de artimañas, había logrado cambiarse el nombre, luego de haberse casado, temporalmente, con un profesor suyo, él sí austriaco.

Y desde ahí Natalia Lizarazo García, el verdadero nombre de quien usa el nombre comercial de Natalia Springer, empezó a construir la fábula que rodea a su vida y que le permitió apropiarse de miles de millones de pesos. Llegó al extremo inaudito de cobrarle al empobrecido ICBF, 70 millones de pesos para escribir un documento en el que aseguró que el fenómeno de la niña era una de las causales por las que los grupos armados ilegales reclutan a menores de edad.

Se supo, así mismo, que los supuestos doctorados y especializaciones con los que “Springer” deslumbraba a sus interlocutores y embaucaba a sus contratantes, no eran más que breves cursillos de verano de pocas horas en su intensidad horaria, llevados a cabo en lo que comúnmente se conoce como “universidades de garaje” europeas.

De acuerdo con su hoja de vida, su experticia -que fue el aliciente para que le asignaran los millonarios contratos con los que se enriqueció fabulosamente- incluía el haber sido instructora de la OTAN. Resulta que en esa organización no la conocen, nunca habían oído mencionar su nombre, ni tienen la menor idea de quién se trata, con lo que se comprueba la falsedad en su currículo, hecho que desembocará en una investigación penal por falsedad en documento privado.

Aquellas revelaciones sobre la impostura de Springer, obligaron a que de oficio la Procuraduría General de la Nación, iniciara una investigación para determinar si se abre o no un pliego de cargos contra las personas que intervinieron en la celebración de los contratos que tanta indignación ha despertado en la sociedad.

El señor procurador ha dicho que él no está investigando el resultado de dichos contratos, ni los informes realizados por la señora García Lizarazo, “Natalia Springer”, sino la forma en que se llevaron a cabo los mismos, pues lo que se pretende esclarecer es si se violaron o no las normas de contratación pública

.criticasaspringeryecopetrol_0Montealegre y Springer presentando el cuestionado resultado de uno de los contratos

Tapando el delito

El ahora exvicefiscal Perdomo, en una de sus últimas actuaciones al frente de la Fiscalía General de la Nación, le dejó claro al país que su disposición es la de encubrir las faltas disciplinarias y los delitos que se cometieron entorno a los contratos de Springer.

Y así se lo hizo saber a la Procuraduría a través de una carta que raya en la vulgaridad y en la que, abusivamente, se negó a revelar todos los documentos que se desprenden de los contratos celebrados con la empresa de Springer, alegando que aquellos son de carácter reservado.

El argumento de Perdomo es peregrino. Los expertos de la fiscalía han dicho que el resultado de los contratos de Springer es una verdadera sandez. Respecto de los informes finales de los mismos, personas que los leyeron han apuntado que están cargados de párrafos plagiados, de lugares comunes y que su rigurosidad académica y científica es nula.

Así las cosas, la actitud de Perdomo, al esconder aquellos contratos del escrutinio de la Procuraduría, ponen en evidencia el temor que embarga al exfuncionario, pues valga recordar que él fue el supervisor de todos los contratos de Natalia Springer.

Un funcionario de la procuraduría le manifestó su temor a LOS IRREVERENTES, por la posibilidad de que Perdomo, antes de salir de la fiscalía destruya o manipule el contenido de esos contratos por si la nueva administración, en cabeza del doctor Néstor Humberto Martínez, resuelve hacer públicos los contratos que en su momento firmaron Montealegre y la tristemente célebre Natalia Lizarazo, alias “Natalia Springer” o “La Tocarruncho”.

 

@IrreverentesCol