Durante la semana pasada, una de las noticias relevantes consistió en la aparición del asesor presidencial, ad honorem, Luigi Echeverri, quien a manera de desahogo comentó en una columna de opinión en el portal las dos orillas sobre las angustias que rodean al actual gobierno del presidente Iván Duque Márquez quien recibió la olla raspada en todos los aspectos: social, económico, educación, salud, moral, político, institucional.

Mientras leía con atención a LE, me acordé del padre Chucho cuando anunció que lo habían invitado a la Casa de Nariño, antes de la posesión del nuevo presidente IDM, para un exorcismo. Dícese de exorcismo, al conjunto de fórmulas y de ritos que se practican para expulsar un espíritu maligno, especialmente el demonio, del cuerpo de una persona, de un lugar, etc.

Después, de ver a los vándalos que atacaron a la sede de RCN Radio durante las manifestaciones estudiantiles pintando sus paredes, con palos, piedras, arengas paracos y demás; me pregunto si Colombia no se encuentra de verdad endemoniada y, si, no necesitamos de un exorcismo en todos nuestros aspectos éticos y morales porque como bien lo mencionó LE: Colombia amanece con la moral social en llamas, el pacto social se derrumba y los resortes éticos llegaron a su límite perdiendo toda capacidad de resistencia y sanción social ante los ataques sanguinarios de toda suerte de criminales dedicados al Narco-Terrorismo, ante la estupidez mamerta de nuestros insensibles intelectuales que se recrean hablando de “intolerancia”, ante la cínica indolencia de la clase política, ante la vergüenza del espectacular lenocinio de la justicia y la dolosa complicidad de los apólogos medios de comunicación ( ver: https://www.las2orillas.co/luigi-echeverri-el-influyente-asesor-de-duque-se-destapa/).

En este orden de ideas, quisiera plantear que si los colombianos no nos ponemos en la tarea de cambiar nuestra actitud frente a la vida amoral y corrupta que padecemos herencia, precisamente, del narcotráfico y demás comportamientos delictivos avalados por la sociedad, caeremos rápidamente en un país fallido con iguales o peores dimensiones, inclusive, al drama que viven los venezolanos, ahora los nicaragüenses, por cuenta del Socialismo bolivariano del siglo XXI.

Ante este panorama, no hay un solo día en que los noticieros de las diferentes cadenas muestren un caso de corrupción. Precisamente, en la homilía del Domingo 21 de octubre, la Iglesia Católica hizo énfasis en que los casos de corrupción que se presentan actualmente en nuestra sociedad, obedecen a que el ser humano dejó de prestar la esencia de su servicio para convertirse en un súper hombre, al mejor estilo de Nietzsche, lleno de orgullo, de vanidad.

Por lo anterior, vemos los casos de corrupción en todas sus dimensiones. Si no son los casos de corrupción, serán los asesinatos. Si no son los asesinatos, serán los secuestros de los niños como lo acontecido con el hijo del alcalde de la María en la zona del Catatumbo, zona que se encuentra perdida por el narcotráfico, las Farc, sus disidencias, el ELN y demás.

El Catatumbo, por lo demás, fue la primera zona de despeje dentro del espurio proceso de paz con las Farc en la Habana, avalado por la sociedad en general.

Si no son los anteriores, serán los venezolanos quienes viven un drama social de unas dimensiones descomunales ante lo cual lo único que queda es plantear, en serio, una posible intervención militar conjunta directa en legítima defensa del bravo pueblo que no logra romper el yugo. Ni hablar de los nicaragüenses quienes, también, comienzan a vivir su drama bajo el déspota del Ortega y su Sra. santera.

¿En qué tipo de sociedad nos hemos convertido?, preguntó LE.

En la sociedad que dejó el corrupto y amoral gobierno de JMS donde el todo vale con el fin de avalar los acuerdos de paz de la Habana nos condujo al embudo sin salida en que nos encontramos.

En la sociedad que dejó el corrupto y amoral gobierno de JMS donde el todo vale con el fin de avalar los acuerdos de paz de la Habana nos condujo al embudo sin salida en que nos encontramos. 

Por lo anterior, IDM la tiene que sacar del estadio. Dejar de ser políticamente correcto. Dejar de premiar a funcionarios del gobierno anterior. Fijar posiciones claras y concretas, con vehemencia frente a las amenazas que nos aquejan y que nos rodean. Dejar de parecerse cada vez más en su forma al gobierno de JMS.

De lo contario, veremos a una izquierda envalentonada para tomarse el poder en el 2022.

Mientras tanto, sería conveniente un gesto de solidaridad del Centro Democrático, y del mismo IDM, frente al drama que vive Andrés Felipe Arias. Qué mujer tan valiente, Catalina Serrano.

Y, que tal la del Partido Conservador. Al parecer incluirá en sus nuevos estatutos un capítulo especial para la comunidad LGTB. Casi, me da un infarto cuando me contaron ese cuento.

Puntilla: Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia siguen haciendo de las suyas, aprobando el aborto en todas sus dimensiones. ¿En qué sociedad nos convertimos? LE.

@RaGomezMar

Publicado: octubre 23 de 2018