Carlos Holmes Trujillo asegura que si el candidato a la presidencia no se designa democráticamente, la unidad del CD estará en peligro.

LOS IRREVERENTES. En el debate que hubo esta semana en el Senado contra la ministra Parody, ella se defendió repartiendo ataques contra el uribismo. De usted dijo que como ministro de Educación del gobierno Gaviria, había promovido la identidad de género. ¿Eso es cierto?

CARLOS HOLMES TRUJILLO. Como ministro de Educación, logré sacar adelante la reforma universitaria contemplada en la ley 30. Así mismo, se planteó la educación sexual pero en el marco de un diálogo con los padres de familia, con las instituciones educativas. Esa ley no se concluyó durante mi paso por el ministerio.

L I. Le insisto en la pregunta: ¿Usted habló en esa época de la identidad de género?

C H T. No. Yo hablé de educación sexual, de ninguna manera de identidad de género, tal y como se está planteando en este momento.

L I. Quienes conocen su carrera política saben que una de sus grandes preocupaciones ha sido, precisamente, el tema de la educación en Colombia. Recuerdo que cuando fue candidato a la gobernación del Valle, buena parte de su programa de gobierno giraba entorno a ese asunto. Así mismo, recuerdo que como Embajador ante los países escandinavos logró que Colombia diera el paso para hacerse evaluar dentro de las pruebas PISA. Con ese antecedente, ¿cuál es su propuesta en materia educativa?

C H T. Mire, yo soy un convencido de que Colombia tiene que dar el paso de definir una política integral y de Estado en materia educativa. El gran problema que ha tenido el sector educativo es que cada gobierno presenta su propia reforma.

Voy a insistir en que las próximas elecciones presidenciales sean un plebiscito a favor de la educación. Eso quiere decir que el próximo presidente de la República debe recibir el mandato de los colombianos de poner en marcha una política integral y de Estado en materia educativa que ponga en marcha medidas muy audaces en asuntos como la financiación y en el mejoramiento de la calidad. Una educación que esté concentrada en 4 aspectos fundamentales: la innovación, la economía digital, la investigación y la ciencia y tecnología.

L I. ¿Cómo hacer para mejorar la calidad de la educación?

C H T. Para mí es perfectamente claro que el mejoramiento de la calidad de la educación, pasa por el mejoramiento de la calidad de los educadores. Cuando fui Embajador de Colombia en Escandinavia durante el gobierno del presidente Uribe, organicé una visita de estudio para la entonces ministra de Educación a Finlandia y allí una de las cosas que aprendí es que el maestro es una figura central en el sistema educativo finlandés, lo cual les ha permitido lograr los niveles de calidad que les reconoce el mundo entero. En aquel país, ser maestro es motivo de orgullo, de respeto social, de reconocimiento. A ese punto tenemos que llegar los colombianos con educadores de altísima calidad.

L I. Una de las principales críticas que la oposición le hace al gobierno Santos es por el manejo de las finanzas públicas, razón por la que el próximo presidente va a encontrar un país con una crisis financiera muy aguda. ¿Cuál es su propuesta para el rescate de la economía de nuestro país?

C H T. Hacer la tarea que no se ha hecho. ¿Qué es la economía de Colombia hoy? Es una economía prácticamente monoexportadora y no le estoy quitando importancia a algunas de las exportaciones no tradicionales. Me refiero que es tal el peso de uno de los productos de exportación, que cuando los precios de este se deprimen, la crisis de la economía es generalizada; es lo que está sucediendo ahora con el petróleo y lo que antes sucedida con el café. Ese círculo vicioso hay que romperlo y hay que hacer la tarea de diversificar el aparato productivo del país, lo cual se logra mediante la identificación de sectores líderes que deben recibir el apoyo del gobierno. Hay que tener una política de diálogo permanente con los sectores productivos de Colombia.

L I. En el gobierno de Santos se ha dicho que Colombia fue reinsertada en el concierto de las naciones, dando a entender que el país estaba excluida durante la era del presidente Uribe. Usted tiene una amplísima experiencia en materia internacional, pues ha sido embajador en diferentes países. ¿Cuál va a ser su política exterior?

C H T. En primer lugar hay que borrar de la mente de los colombianos la vieja frontera entre los nacional y lo internacional. Esa línea divisoria ya no existe. Los grandes asuntos nacionales, ya son, a su vez, grandes asuntos internacionales. Colombia tiene que asumir un papel líder en los temas multilaterales.

El problema del presidente Santos es que su política exterior terminó siendo rehén de La Habana.

El cargo que se le hace al presidente Uribe de haber dejado aislada a Colombia, es una verdadera infamia, porque fue todo lo contrario. El gobierno del presidente Uribe avanzó en la negociación de múltiples acuerdos de libre comercio que después fueron aprobados por las instancias correspondientes. A mí, por ejemplo, me correspondió la negociación del acuerdo comercial con la Unión Europea. Iniciamos esos debates en medio de un ambiente muy difícil y gracias a a la acción permanente, se logró la aprobación de ese acuerdo.

L I. Detengámonos un instante en el tema venezolano. ¿No es ingenuo pensar que se puede tener una relación fluida con un país que está gobernado por un tipo con las pésimas calidades humanas como es el dictador Maduro?

C H T. Con ese gobierno de Maduro va a ser imposible. La actitud de Colombia, durante el gobierno de Santos, frente a la Venezuela de Maduro ha sido débil y complaciente, en procura de mantener cualquier tipo de influencia que Venezuela haya podido tener en el proceso de La Habana.

L I. En los últimos años hemos visto cómo se ha deteriorado el poder de la OEA, mientras que UNASUR ha adquirido un poder inmenso. En un gobierno suyo, ¿Colombia se mantendrá en UNASUR?

C H T. El proyecto del socialismo del siglo XXI que puso en marcha Hugo Chávez llevó al debilitamiento de la institucionalidad hemisférica y eso ocurrió gracias a la creación de instituciones multilaterales paralelas que no se van a lograr consolidar en el tiempo.

La situación política de la región está cambiando, razón por la que el impulso ideológico que tuvo el proyecto de debilitar a la OEA, hoy no tiene la misma fuerza del pasado.

L I. Pero no me respondió mi pregunta: ¿En un gobierno suyo, Colombia seguirá en UNASUR?

C H T. Claro que no. No tiene ningún sentido continuar en UNASUR. Hay que fortalecer nuevamente a la Organización de Estados Americanos.

L I. Pasemos a la política doméstica. El país está perfectamente polarizado. Santos pasando por uno de sus peores momentos, con una miserable popularidad que escasamente llega al 13%. Estamos en una campaña en la que usted y su colega precandidato Iván Duque liderarán la campaña por el NO en el plebiscito con el que se pretende convalidar popularmente los acuerdos a los que se llegue en La Habana con la banda terrorista Farc. ¿Cómo ve la campaña, cuáles son las dificultades que tienen por delante?

C H T. Va a ser una campaña muy intensa, que se realizará en medio de un gigantesco desequilibrio. Pero esa campaña tiene unas grandes fortalezas: la verdad, la búsqueda de la unidad, la defensa de la justicia, de la democracia plena y de la libre empresa.

Evidentemente habrá un desequilibrio material real, pero la razón está de nuestro lado. Para esta campaña, concibo una gran movilización ciudadana, de distintos sectores que se identifican con que las Farc desaparezcan, entreguen sus armas a la ONU, que cesen los secuestros y masacres, pero no quieren que los responsables de delitos de lesa humanidad queden impunes y además puedan ser elegidos.

L I. En un reportaje que le hicimos hace unos días a su compañero precandidato Iván Duque, él hizo referencia al mecanismo interno que debe adoptarse para la designación del candidato oficial del Centro Democrático indicando que él y usted están perfectamente de acuerdo con que la candidatura se defina a través de un mecanismo democrático. ¿Usted estaría dispuesto a bajarse de esa propuesta y aceptar que el candidato sea designado en convención como anhela Zuluaga?

C H T. No. De ninguna manera. Además quiero recordar que en el proceso para la elección del candidato de 2014, los precandidatos de entonces habíamos acordado comparecer a una consulta popular. Al final, por distintas razones, se convocó a una convención cuyos resultados todos recordamos perfectamente.

En esta oportunidad defenderé el mecanismo popular y en eso tenemos una coincidencia con el senador Iván Duque.

Y le quiero decir algo con toda la tranquilidad: solamente un procedimiento democrático para elegir al candidato del CD garantizará su unidad.

L I. Si por alguna razón, sucede lo mismo de la vez pasada, en la que las vacas sagradas del uribismo, a las malas y en medio de una noche imponen una convención, ¿la unidad del Centro Democrático estaría en peligro?

C H T. Yo creo que sí. El presidente Uribe ha insistido pública y privadamente en que debemos ser los precandidatos quienes nos pongamos de acuerdo sobre el procedimiento. Si vuelve a suceder lo de la vez pasada, la unidad del partido quedará en peligro.

L I. A veces encontrar consensos en la política resulta muy difícil. Entonces, pongámoslo en blanco y negro. Hay 3 precandidatos a la presidencia. Los 3 tienen los mismos derechos y la misma importancia dentro del partido. Si 2 de 3, es decir usted e Iván Duque, están de acuerdo con el mecanismo democrático, gústele o no a Zuluaga –eso es problema de él- ese tema ya estaría evacuado, o ¿qué otra vuelta se le puede dar al asunto?

C H T. Yo creo que hay que hacer el esfuerzo para que el mecanismo se adopte por consenso. Me parece que tenemos que hacer un esfuerzo para construirlo. Reitero y no quiero que haya dudas ni ningún tipo de interpretación: solamente un procedimiento democrático para la elección del candidato garantizará la unidad del partido.

@IrreverentesCol