“Fundada en 1864, la Sociedad Democrática de Artesanos de Bucaramanga ostentaba el remoquete de La Culebra Pico de Oro , impuesto burlonamente por sus odiados adversarios los comerciantes alemanes y sus consocios los Mutis, los Valenzuela, Ordóñez, Puyana, Otero, etc., familias acaudaladas y de prosapia. Décadas atrás, estimuladas e inducidas por Geo Von Lengerke, habían llegado al próspero y acogedor poblado de quince mil habitantes una inmigración no inferior al medio centenar de germanos. Casi todos eran jóvenes, apuestos, arrogantes, ricos, solteros, protestantes, enamoradizos y amigos de empinar el codo. Ahora, en el septiembre negro de 1879, formaban un grupo social de presión poderoso, influyente, propietarios de almacenes y casonas señoriales. Eran minoría, pero mandaban social y económicamente. Al frente, y en la trinchera estaban los artesanos, muchos empleados públicos y algunos desocupados que al mando del alcalde Pedro Collazos y del jefe de la cárcel, Juan de la Cruz Ruiz tenían la mayoría para ejercer el dominio político” (Periódico El Tiempo 4 de octubre de 1993)

Llamados genéricamente en la ciudad alemanes, todos los alemanes, daneses y algunos muy pocos ingleses de hablado enredado, que emparentaron con ricos hacendados feligreses católicos de las parroquias de Bucaramanga, Girón y Piedecuesta. Matrimonios arreglados por el poder de la tierra y el comercio de la quina, el tabaco y los textiles. Alemanes y daneses que abandonaron su credo protestante para recibir simultáneamente los sacramentos del bautizo, la comunión y el matrimonio en una sola ceremonia del rito católico.   Venidos de una práctica cultural y política, muy propia de la evolución feudal y de la creación de las monarquías, siendo lo fundamental la dote, el oro y la virtud, lograron el control del poder económico y gestaron una clase social de corte segregacionista. Quisieron imponer a los demás la condición de esclavos por regentar el control de la moneda y el intercambio de bienes y servicios.

El enfrentamiento entre las dos clases sociales y el afán por tener el control político absoluto de la ciudad por parte de los alemanes, desencadenó en una reyerta el día de los escrutinios para la elección del cabildo municipal que se resolvió con muertos de lado y lado, pero por haber sido alemanes los caídos en uno de los lados, el gobierno de Santander, tuvo que indemnizar económicamente al gobierno alemán e izar su bandera en el parque principal como reparación moral.

Niéguenlo o no, esa segregación social, cultural y política se mantiene en Bucaramanga y ahora hay interés en trasladarla al resto de municipios del área metropolitana. La leyenda había estado adormecida, pero con Rodolfo Hernández Suarez, pariente de Antonio y Celestino Suarez miembros de “La Culebra Pico de Oro”, se revive. Un siglo después Rodolfo, actuando del otro lado, intenta por mandado, expandir el legado segregacionista contrariando a sus parientes. Eso que vienen haciendo en contra del alcalde de Floridablanca, Héctor Guillermo Mantilla Rueda, forma parte de esa estrategia, lo traigo como ejemplo. Así como han mantenido columnistas, como el que hoy despacha de alcalde encargado de Bucaramanga, mantienen otros, que sin provenir de esa prosapia, han sido cooptados para que con su pluma consignen mentiras que repetidas tiendan a volverse verdades y de esta manera ser utilizados en procura de mantener la segregación, pues si ayer el negocio era la quina, el tabaco y los textiles, hoy están detrás de las empresas de servicios públicos que son las que otorgan el perímetro que  determina el uso del suelo. Bucaramanga no tiene terreno para expandir su suelo urbano más que atreverse a declarar urbanizables  los Cerros Orientales que son en su mayoría de Rodolfo Hernández y sus socios, pero que son protegidos y defendidos por factores ambientales. La opción que vieron los comerciantes de la historia, es poner sus ojos en Floridablanca, Girón y Piedecuesta. Para ello necesitan el control político de esos municipios, al precio que cueste.    

@AlirioMoreno

Publicado: diciembre 11 de 2018