Colombia tiene problemas estructúrales que deben solucionarse en las regiones por sus mandatarios, en asocio con la academia, gremios, sectores sociales y comunales; entender que esa vocación centralista es contraria a la realidad.

El área metropolitana de Bucaramanga está viviendo una emergencia sanitaria como consecuencia de un fallo judicial que ordenó el cierre definitivo del relleno sanitario “El Carrasco”, lugar donde se depositaban las basuras de 17 municipio que generan 1.100 toneladas diarias. Al momento de escribir esta columna no se conoce lugar para la disposición de estas basuras, posterior a la negativa del alcalde de Aguachica, quien a través de vías de hecho prohibió el ingreso de camiones provenientes de Bucaramanga que se disponían a depositar las basuras en un relleno propiedad de la multinacional Veolia ubicado en el este municipio el sur del Cesar. Van tres días y cerca de cinco mil toneladas de basuras están dando vueltas en las calles de Bucaramanga.   

Durante los últimos 20 años los alcaldes de Bucaramanga tenían la información de que ese relleno fuera de estar ubicado a escasos metros de una comuna donde habitan más de 50 mil personas era inviable. Los intereses económicos que genera el negocio lucrativo de las basuras dilato por años el cumplimiento del fallo gracias a los padrinazgos políticos que evitaban que la Procuraduría y las autoridades ambientales actuaran de acuerdo con su deber funcional y legal.

Un problema de la cultura de Colombia no es precisamente la no solución de problemas naturales que se generan por el crecimiento de una ciudad intermedia como Bucaramanga, es que todos los alcaldes o gobernadores ven en ese problema por solucionar un negocio en potencia, una pensión vitalicia. Y si se le mete intereses económicos (corrupción) a la solución de los problemas como los generados por las basuras no solamente no se va a solucionar el problema, lo agravan. 

Colombia es un país geopolíticamente interesante para inversionistas del mundo, ese activo fue entendido hace varias décadas en Medellín. Bucaramanga tiene un atraso conceptual en la forma de ver las cosas públicas lo que le impide desarrollar políticas de planeación, ejecución y sostenibilidad. Por ejemplo: la nación invirtió cerca de un billón de pesos en el proyecto del Sistema Integrado de Transporte Masivo, el cual para un área metropolitana de las caracteristicas topográficas, demográficas y económicas como la nuestra debería se modelo para otras ciudades del mundo. Pero gracias a la politiquería en la administración de Metrolínea, a los atípicos contratos con concesionarios y operadores, y a la política de “me haré el pingo con el transporte informal”, la tienen en el 20% en su capacidad operativa con sus respectivos efectos en la movilidad de la ciudad.

Sin ciudades sostenibles, con gobernantes incapaces de solucionar temas elementales para la vida de la gente es imposible que seamos atractivos para inversionistas nacionales o internacionales que tienen ofertas constantes en otras ciudades donde la basura no es problema por resolver sino un activo más por la economía circular que genera. Muy difícil avanzar como región y sociedad  si todos le quieren meter la mano al negocio de las basuras.        

@LaureanoTirado

Publicado: agosto 17 de 2021