Nuestro país continúa convertido en laboratorio experimental de toda prueba piloto que determinen organismos internacionales con relación a políticas de transformación y cambio para países en vía de desarrollo. Y ello muy a pesar, luego de que por nuestro ingreso a la Ocde, el gobierno de los Estados Unidos dejó de considerar a nuestra nación como una de esas. Es conveniente que nuestro país avance, en una concepción nacionalista, sin estar atentos a obedecer lo que desde afuera nos imponen en procura de atender intereses externos y no los nuestros.

En 2011 avanzamos en la implementación de mecanismos para fortalecer la organización, modernización y democratización de los partidos políticos. Con la ONU, a través del PNUD los partidos políticos suscribieron un acuerdo democrático sobre lo fundamental y celebraron un convenio para el fortalecimiento de la institucionalidad y la democracia interna. Lo único que quedó de eso fue la institución de la doble militancia como prohibición para aquellas personas que ostentando una curul a nombre de un partido, pretendían irse a otro llevándose la curul. Con la disposición introducida en la ley de modernización de partidos, quedó determinado que deben renunciar un año antes de la inscripción en otro partido para una nueva aspiración.

Ahora eso dejo de interesar y nos quieren conducir a la polarización e imponernos dos tendencias de forma de pensar, para perdernos del centro y de cualquier circunstancia que nos acerque a construir un modelo político que nos permita avanzar como nación desarrollada. Que nos dividamos entre los que quieren el páramo y quienes no lo quieren como si el agua y el oxígeno no nos interesaran a todos. Dividirnos entre los que son partidarios del Esmad y los que no y entre derechosos y mamertos. Eso pudo funcionar y pudo ser en las épocas de la guerra fría y aunque el poder lo disputan las economías del Dólar y el Euro, si pensamos en un modelo que le cobre al mundo por nuestros servicios ambientales y a la vez avanzamos en nuestro propio desarrollo, probablemente encontremos nuestra propia salida.

Que el Ñeñe Hernández sea o no conocido del Presidente Iván Duque o que hubiese o no recaudado dineros para financiar la campaña en municipios de la Costa Atlántica, se convierte en una prueba más de las afirmaciones que sin tapujos hiciera el exsenador Roberto Gerlein. Eso que afirma el exsenador se está convirtiendo en la práctica electoral de Colombia y sucede porque la mojigatería internacional impone unos parámetros al régimen electoral y unos umbrales de transparencia que solo en contadas ocasiones y excepcionalmente se cumplen en Colombia. El electorado y la población en algunas regiones del país, tiene invertidos y en ocasiones perdidos los verdaderos conceptos de política y elecciones. Ñeñes Hernández hay en muchas partes de nuestra geografía.

En la fiesta de la Virgen o de “La Vieja Mello” en Riohacha, desfilan, se saludan y se toman fotos todos los políticos que van, con todos los asistentes; y en el almuerzo, es normal compartir en un ambiente de igualdad. Yo estuve en una oportunidad en la celebración. La mesa fue compartida, en esa ocasión, con el Procurador General, el Gobernador del momento, los Magistrados, los Senadores y Representantes, el Ministro del Interior, entre otros, junto al Ñeñe y su esposa la ex reina María Mónica Urbina. Allí también estuvo Miguel Pinedo Vidal y otros que recorrieron junto a él, los mismos caminos. Solo que en Colombia, las cosas, las grabaciones y las fotos, las guardan para cuando necesitan hacer el daño. O mejor, guardan el pan, así se ponga duro, para cuando haya leche.  Lo que requiere nuestra patria, es acordar unos umbrales éticos, para que en la mesa se sienten solamente aquellos que estén dentro de tal lindero ético, y no solamente, los que cumplan con el umbral electoral, porque así, seguiremos nadando en el mismo círculo.

Participar en política en Colombia y hacer elecciones libres, se volvió quijotesco, sobre todo en las regiones, cuando solamente con buenos candidatos, buenas propuestas y con los exiguos recursos económicos que plantean los topes que fija la ley, se tiene que enfrentar al poder económico; porque ganándoles a esas mafias, ellas se convierten en las dueñas de la oposición bajo la excusa de defender lo público, pero con la verdadera pretensión de impedir la gobernanza. La gobernabilidad en Colombia se está viendo afectada, porque algunas de esas mafias abandonaron sus economías ilegales, para tomarse el mercado de la administración pública, en la que están queriendo imponer las mismas prácticas y costumbres de su lúgubre pasado.      

@AlirioMoreno

Publicado: marzo 10 de 2020