El domingo pasado se desarrollaron las elecciones en el país más grande de Suramérica. Los resultados fueron sorpresivos debido que no se esperaba una diferencia tan amplia entre la primera votación y el otro candidato que logró pasar a la segunda vuelta.

Las elecciones en Brasil son cruciales porque el citado país representa una de las economías más importantes del mundo.  Lo que suceda en el denominado “coloso de Suramericana” afectará de manera crucial a sus vecinos; sobre todo a Venezuela. 

Jair Bolsonaro ha sido fuertemente criticado por sus comentarios abiertamente machistas y homófobos. Sin embargo obtuvo el 46,03% de los votos que representa algo más de 49 millones de brasileños, superando en más de 18 millones a su próximo competidor, Fernando Haddad, que representaba los intereses del sentenciado por corrupción, Lula Da Silva,

La coyuntura del país vecino no es nada fácil debido a que las dos opciones que pasaron a la segunda vuelta representan puntos muy radicales. De ninguna manera se pueden justificar algunos comentarios contra las dictaduras, las mujeres y los homosexuales por parte de Bolsonaro. Sin embargo  la opción de Haddad, representa la corrupción y el denominado socialismo del siglo XXI que tantas desgracias le han causado a la región. Una presidencia de Haddad significa un cambio de políticas respecto a la dictadura sanguinaria de Nicolás Maduro.  Sería una tragedia para los venezolanos tener en Brasil a un miembro de los Partidos de los Trabajadores y en México tener al izquierdista Andrés Manuel López Obrador; claros aliados del chavismo.

Así las cosas, es claro que habían mejores opciones para el país Suramericano. Sin  embargo, desde mi punto de vista, es claro que la peor opción para llegar a la presidencia de Brasil es el candidato Haddad. ¿Por qué razón? Las personas que están detrás del candidato de izquierda representa la corrupción y un sinfín de males que llevaría a la desgracia a Brasil. La vuelta del socialismo del siglo XXI al país suramericano también afectaría a sus países como Venezuela o Colombia.

La decisión a la que se enfrentan los brasileños no es fácil. No obstante resulta patente que la peor opción se llama: Fernando Haddad. Mucho se ha avanzado para dejar atrás a  los corruptos Kirchner, Lula y demás.

@josecuellob

Publicado: octubre 11 de 2018