Quienes pensaban que la polarización iba a bajar después del cambio de gobierno estaban equivocados, esta se ha fortalecido, fue tanto el deterioro institucional que dejó el anterior gobierno que las movidas que ha hecho el presidente Duque han ayudado en esto.

Ahora tenemos un nuevo año electoral, casi igual de importante al anterior, en octubre se elegirán gobernadores, alcaldes, asambleas departamentales y concejos municipales, lo que está en juego es muy grande, primero por los presupuestos gigantescos de muchos de estos entes territoriales como también que es la primera etapa para medir fuerzas para las elecciones del 2022. Nadie ni ningún partido quiere dar un paso en falso.

Muchos piensan que habrá una lucha muy grande entre la izquierda y la derecha, pero la realidad es que en la mayoría de las mas importantes circunscripciones electorales  el candidato ganador provendrá bien sea de coaliciones entre diferentes partidos o serán candidatos cívicos, en muchos casos veremos apoyos de diferentes orillas ideológicas a un mismo candidato. Muy pocos partidos políticos lograrán ganar independientemente.

Es lógico que  en las elecciones regionales no haya tanto sesgo ideológico, en un país centralista como Colombia cambiar el modelo económico de una región o ciudad es imposible, por lo tanto el enemigo contra el cual debemos luchar es la corrupción, pero no la corrupción como discurso si no como modelo de gobierno.

Si se pudiera hacer un análisis acerca de donde están centrados los focos de corrupción mas grandes del país seguramente muchos de estos entes territoriales estarían en los primeros lugares, las contralorías departamentales y municipales hicieron agua hace mucho tiempo, además los controles son mucho menores que en el ámbito nacional.

Cómo la corrupción no tiene ideología se encuentra en la derecha, en el centro y en la izquierda, entonces como ciudadanos rasos debemos tener herramientas o banderas rojas para identificar cuando un candidato o su campaña tiene las características para ser corrupto.

El principal elemento que debemos mirar es el gasto inusitado de recursos durante la campaña, generalmente los corruptos utilizan la regla de tres, la cual es a medida que meto mas recursos a la campaña debo si gano sacar mas provecho de mi cargo, el CNE da unos topes máximos para gastar que en muchos casos son sobrepasados con creces.

Otro de los temas claves que se debe revisar es si el candidato actual pertenece al mismo grupo político del actual dirigente regional ya que este tratará de ayudarle  en la campaña, esta ayuda muchas veces implica la utilización de  recursos públicos y de influencias. Acordémonos que nadie regala nada sin recibir algo a cambio.

La revisión de las hojas de vida de los candidatos es una herramienta valiosísima para conocer tanto la trayectoria laboral del candidato, sus cargos anteriores, y con un poco de tiempo en las redes e internet también se pueden conocer las investigaciones y los procesos que han tenidos con entes de control o judicial, acordémonos que cuando el rio suena piedras lleva, y que las personas no cambian tan fácilmente, es mil veces mejor un candidato limpio que uno empapelado.

Por último, es importante también revisar quién o quienes lo apoyan, puede ser un candidato desconocido, sin problemas o investigaciones pero si es apoyado por los que están siendo investigados o los que tienen prontuario debemos abrir los ojos, el que anda con la miel algo se le pega.

Espero que esta columna les ayude a votar bien y a conciencia, el país necesita cambiar la manera de hacer política y la manera de cambiar esto es participando y votando por los mejores.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: marzo 18 de 2019