Elección presidencial

Elección presidencial

Acaba de transcurrir una jornada electoral en la que los colombianos acudimos a las urnas para escoger al sucesor del inefable Juan Manuel Santos, infortunadamente, pero como era de esperarse este propósito no se logró en una sola vuelta, por esto debemos continuar nuestra labor; sin triunfalismos, con trabajo serio y articulado porque lo que está en vilo es el bienestar de la Nación.

La contienda del 27 nos dejó varias enseñanzas que valen la pena ser traídas a colación: para empezar debemos expresar que nos hincha de orgullo el que siete millones y medio de colombianos hayan apoyado de manera categórica la candidatura del doctor Iván Duque, lo cual comprueba que somos la fuerza política más grande del país.

Es indudable que el proceso de selección con el que la centro-derecha escogió a sus representantes sirvió como impulso para que la formula Duque-Ramírez se posicionara y ampliara su ventaja sobre las demás. Pero también factores tan elementales como el trato directo del candidato con sus electores, el notable grupo de figuras con que cuenta la campaña y que recorren a diario la geografía nacional, hicieron que la votación alcanzara niveles inusitados.

El candidato Petro fiel a sus convicciones chavistas siguió las tesis de la extrema izquierda y en las plazas públicas agitó las banderas de la desigualdad y la lucha de clases como estrategia de campaña. En ocasiones el miedo y la desorientación son pieza clave que candidatos populistas como éste saben aprovechar.

No dejó de ser una sorpresa la alta votación de Sergio Fajardo, quien para decir verdad no aportó mayores elementos al debate, los colombianos nos quedamos con el deseo de conocer cuáles eran las propuestas del doctor Fajardo ante las principales problemáticas del país. Hay que decir que acertó en reprochar el grave problema de no darle a la educación el sitio que se merece y que además necesita.

Por otra parte la votación obtenida por Germán Vargas Lleras fue para muchos inesperada, si bien sabíamos que el voto de la maquinaria no opera de la misma forma en las legislativas a como lo hace en las presidenciales, suponíamos que quien ha ejercido durante tantos años posiciones de poder en el Estado tendría mejores resultados en esta elección.

Finalmente nos encontramos con De la Calle, quien aún no entendemos por qué creyó en algún momento que era presidenciable, pero que al final de una extensa carrera corroboró que el Partido Liberal agoniza entre menos de 400.000 votos a nivel nacional, esto sumado al mal recuerdo de La Habana fue el sepulcro de su aspiración.

Así observamos el transcurso de los comicios electorales. La tarea ahora es de todos, debemos cerrarle el paso a la extrema izquierda y continuar propendiendo por una Colombia libre y grande.

@MiguelCetinaC

Publicado: mayo 30 de 2018

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