El asesino Jesús Santrich agrede verbalmente a un periodista que cuestionó al despiadado violador de las Farc, alias Byron Yepes.

Gracias a la impunidad y elegibilidad que Santos le regaló a la banda terrorista de las Farc, a partir del próximo 20 de julio, una curul en la cámara de Representantes, será ocupada por uno de los más despiadados violadores de niñas que ha tenido nuestro país.

Se trata del salvaje Jairo González Mora, alias Byron Yepes, quien fuera uno de los hombres de confianza del Mono Jojoy.

Abundan las denuncias de mujeres a las que Byron Yepes violó, embarazó y obligó a a abortar.

Existe el testimonio desgarrador de una de las víctimas de Yepes que narra cómo su bebé recién nacido fue desangrado por el ombligo. “Me llevaron al campamento donde estaba el jefe, el comandante del frente, Byron Yepes, entonces yo le dije a él que tenía 8 meses de embarazo, que me dejara tener al bebé. El me dijo que sí, que me fuera al hospital que allá solucionaban…Allá me hicieron el aborto. Me aplicaron drogas por dos días para matarlo. Como no se moría, entonces me rompió la fuente para que se ahogara. Ni así (sic) se murió. Entonces, nació al otro día y ellos lo sacaron y lo dejaron desangrar. El murió desangrado por el ombligo y lo enterraron por ahí”.

La candidatura de alias Byron Yepes es una afrenta a las víctimas de esa banda terrorista. Un sujeto como ese, responsable de los más abominables crímenes contra mujeres y niños, no puede ser, bajo ninguna circunstancia, miembro del congreso de la República.

La presencia de ese individuo en el parlamento es la demostración absoluta de que las víctimas no fueron el eje del acuerdo entre Santos y el jefe narcotraficante, alias Timochenko.

Nadie puede presentar a Yepes como “un insurgente alzado en armas”, pues no lo es. De hecho, nadie lo es en las Farc. Pero ese sujeto, en particular, es un peligro para la sociedad, un sádico cuyo destino para el resto de sus días debe ser una cárcel y no el Capitolio Nacional.

En el momento de su inscripción como candidato a la cámara de Representantes, un valiente periodista de noticias RCN le preguntó por lo delitos que cometió contra mujeres. Al verlo acorralado por la pregunta del comunicador, un compinche suyo, el asesino y violador alias Jesús Santrich salió al rescate, enviando un mensaje muy delicado a la prensa libre que queda en nuestro país.

En tono desafiante, el terrorista Santrich increpó al periodista y pretendiendo señalarle cómo debe hacer su trabajo informativo, le dijo que “así no es. Estamos en un proceso de paz y no en una situación de conflicto. Así que párenle. Eso es ser cretino. Sea serio. El único partido que ha decidido ir a la jurisdicción especial para la paz, es el partido de las Farc”.

Resulta incaceptable que las Farc además de los delitos cometidos, de la impunidad que les regaló Santos, de la elegibilidad con que quedaron cobijados sus más sanguinarios integrantes, ahora pretendan callar a la prensa, particularmente a los periodistas que se atreven a cuestionarlos, en medio de un ambiente de claudicación y de silencio autoimpuesto por la gran mayoría de los medios tradicionales que creen que callar la verdad se constituye en un aporte para la paz.

La paz se construye cuando las víctimas son reivindicadas y los victimarios castigados. En Colombia se implementó una fórmula totalmente contraria en virtud de la cual, las víctimas son revictimizadas y los victimarios premiados.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 11 de 2017